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Imagen de la presentación de la obra 'Salomé' / Brígido Fernández

La sensualidad y libertad de 'Salomé' inauguran la 60º edición

  • La obra dirigida por Paco Azorín muestra a una mujer caprichosa que, tras vivir la decapitación del profeta Juan el Bautista, descubre el valor de la vida

La 60 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida sube el telón este miércoles con la ópera 'Salomé', dirigida por Paco Azorín, en la que se muestra la libertad y sensualidad de una mujer caprichosa que, tras vivir la decapitación del profeta Juan el Bautista, descubre el valor de la vida.

Richard Strauss suena así por primera vez en este festival y en el teatro romano cuando se cumplen 150 años del nacimiento del compositor alemán, en un espectáculo concebido "para todos los públicos" que, según el director del certamen, Jesús Cimarro, "no dejará indiferente a nadie".

La obra inaugural contará con dos sopranos que se encargarán de poner cuerpo y voz a Salomé: Gun-Brit Barkmin, el día 2 y el 5, y Ángeles Blancas, el 4 y el 6, ya que el esfuerzo vocal que requiere impide que la misma cantante pueda asumir las cuatros funciones.

Ambas actrices han explicado que Salomé, que vive en un ambiente de "reprobación y muerte", es una mujer "consentida y caprichosa" que consigue todo lo que se propone hasta que de pronto conoce al profeta Iokanaán (Juan el Bautista) -al que pone voz el barítono José Antonio López-, el primer hombre que le dice que no y gracias al cual se encuentra a sí misma y descubre el valor de una vida.

Uno de los momentos culminantes del espectáculo es cuando la bailarina Arantxa Sagardoy -que desdobla al personaje de Salomé- interpreta la famosa Danza de los Siete Velos, que lleva el sello del coreógrafo Víctor Ullate, quien no ha podido asistir a la rueda de prensa por motivos de agenda.

La danza, que aparece en el ecuador de la ópera y tiene una duración de 10 minutos, es más teatral que bailada para no romper la estructura del espectáculo, según Paco Azorín, y representa uno de los dos desdobles de personajes junto con el de Iokanaán, a cargo del actor-bailarín Carlos Martos.

La ópera se cantará íntegramente en alemán, y el público podrá seguir la traducción simultánea en castellano en dos pantallas gigantes situadas a ambos extremos del escenario.

Escenografía espectacular

En la escenografía destaca como elemento clave una gran luna de cinco metros de diámetro, que preside toda la escena y que se va transformando a lo largo de la ópera para marcar los diferentes estados de emoción.

La encargada de poner música a la ópera de Strauss, basada en la obra de Óscar Wilde, será la Orquesta de Extremadura (OEx), que por segundo año consecutivo abre el Festival de Mérida y que afronta un importante reto por el «nivel de dificultad» de la obra, ha destacado su director, Álvaro Albiach.

La obra musical, que se estrenó en 1905, ha añadido, «rompe todos los moldes y es de una modernidad extrema para su época», tanto por su concepción instrumental como, sobre todo, su concepción armónica, y donde «cada personaje se identifica con una pequeña melodía».

Por su parte, Paco Azorín, que repite, pues ya estuvo en 2013 con 'Julio César', cree que 'Salomé' representa «una oportunidad para todos», y en concreto para el Festival, porque supone recuperar en la programación un género «muy complejo», que en este caso moviliza a unas 150 personas y «hace 10 años» que no se pone en escena en el teatro.

«Salomé», ha dicho, habla de una mujer que expresa libremente sus deseos y necesidades, algo normal actualmente pero que debió ser «una auténtica hecatombe» cuando fue escrita hace un siglo.

La expectación por asistir a alguna de las representaciones del certamen es muy alta, pues ya se han adquirido en venta anticipada unas 22.000 entradas, cuando -según Cimarro- por estas fechas se habían vendido 14.000, y esta semana la ocupación hotelera prácticamente roza el 100%.