El domingo, desde primeras horas de la mañana, Ahigal abrió sus puertas de su recinto del mercado para los visitantes que acudieron al mercado medieval. Fueron miles las personas las que se dieron cita en esta edición del Domingo Mayor, y todos ellos fueron agasajados con las tradicionales migas y los dulces típicos de la localidad, acompañados con buen vino de la tierra y aguardiente.
La fiesta comenzó a última hora de la tarde del sábado, en la esplanada de la Iglesia de la Asunción, con una asistencia masiva de gente para presenciar el Pregón de Fiestas que en eta ocasión corrió a cargo del Alcalde de la Localidad, Pedro Domínguez Díaz. Seguidamente sería el Grupo Folklórico «El J´higueral» quien deleitó a los asistentes escenificando pequeños cuentos medievales, un poema de Gabriel y Galán, recitación de romances del medievo salpicados de una retahíla de bailes y destacando las bufonadas de Cecilio 'Pajita' que hizo reir a todos.
Artesanos
Dos caballos, ataviados a la manera medieval, recorrieron las calles del pueblo invitando a todos a participar del evento, que una vez más, se llenó de puestos de toda clase y donde se pudo apreciar la artesanía en forja, madera corcho, flores, así como las casitas de piedra de Rufino Bonilla y de Jesús Panadero Paniagua, que mostró una extensa gama de los lugares más emblemáticos de la localidad como la Ermita del Cristo de los Remedios, la Fuente 'El Eje' o el Pozo Blanco. No faltó la industria Montehermoseña con un amplio dosier de gorras, espejos y bolsos confeccionados con paja de centeno. También se pudieron apreciar muestras en vivo de encajes de bolillos en el pórtico de la Iglesia Parroquial, los Vinos del 'Feo', licores, aceites y productos de curandería, no faltando los dulces de artesanía y la charcutería.
Para refrescarse del calor la gente pudo acudir a los mesones y tabernas medievales, instalados junto al campanario y en la Plazuela, también ambientados a la manera medieval y dirigidos por personajes disfrazados. Precisamente en la Plazuela se montó una era donde con una yunta de burros y con los aperos de la época (trillo, cambizo, cuartilla, liendro, pala y rastrillo) se molió una parva. Para que nada faltara en esta fiesta, más de un centenar de personas se disfrazaron con trajes de la época, llenando las calles de mendigos, damas, caballeros, el rey con su escolta, pastores, abad, pícaros y bufones, que dieron colorido a esta bella estampa medieval. El pueblo lució sus mejores galas, con adornos en ventanas y balcones, y los escudos de las localidades cercanas repartidos por las calles.
Exposición fotográfica
Finalmente y en el Centro Parroquial, por iniciativa de la Asociación Cultural 'Amigos de Ahigal', se pudo visitar la exposición de fotografías 'Ahigal, siete siglos de historia' y que comprende un amplio dosier de fotos sobre la Iglesia de la Asunción y su entorno.