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Martes, 8 de agosto de 2006
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PROVINCIA DE BADAJOZ
Badajoz
'Ciberligues' de verano
Los ciber cafés se convierten en estos calurosos días en centros de ocio para hacer amistad y ligar a través de la web
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«Las chicas se cachondean de nosotros, venga a hablar, venga a hablar y cuando les pides el numero de teléfono cambian de tema, no te lo dan y encima se ríen de ti», afirma José Sánchez, hombre que a menudo frecuenta los ciber cafés. Hay veces que busca información sobre temas que le interesan, otras, intenta ligar, pero no lo consigue.

Hay quien opina que las relaciones a través internet son muy difíciles; otros, como Roberto Fernández, creen que es fácil encontrar un «rollo esporádico», pero no una pareja estable.

Lo cierto es que sea más o menos complicado encontrar un 'ciberligue', la gente lo intenta. Dagoberto Quiroga y Francisco Espinosa, encargados de los cibers Latino y Ciberia respectivamente, están de acuerdo en que «el chat es lo que más gusta a la gente, y dentro del chat, ligar».

Tácticas

«No se puede ir directamente a saco, hay que ir poco a poco», señala Fernando García, que permanece 25 horas semanales en el ciber café Ho Zone. García está acostumbrado a ligar a través de la pantalla, a pesar de que «más de una vez me han mandado a la mierda». Él no pierde la esperanza de encontrar alguna amistad «o lo que surja» a golpe de teclado y ratón. Para ello no suele mentir, aunque confiesa que «alguna mentira piadosa se me escapa».

En el ordenador de su izquierda se sienta Jesús Flores, que asevera que «la gente engaña mucho, pero yo no». El internauta frecuenta el ciber porque «lo dejamos mi novia y yo y mis amigos todos tienen pareja así que hablo por aquí con otra gente». Flores intenta ligar a través del sistema de mensajería 'Msn', donde «casi todos mis contactos son chicas» y asegura que los chats no los utiliza demasiado, porque «no se fía».

Cara a cara

«Para ligar prefiero una buena discoteca, y si me puedo enrollar con alguna tía, me enrollo», afirma Juan Francisco González. Este cibernauta frecuenta el universo de las comunicaciones vía web, pero «sólo para pasar el rato y reirme», atestigua. González y Luis García no se conocen, pero están a escasos metros sentados en diferentes ordenadores de Cyberia, y tienen la misma opinión: «no soy capaz de conquistar a una chica usando un teclado; mis conquistas las hago mirando a los ojos de la persona», confirma García, que se declara no usuario de los chats, pero sí «del mundo de la noche», para ligar.

Otros, como Miguel Vivas, o Marcos Sanz no tienen ningún interés por los chats. El primero frecuenta el ciber Latino para «consultar la página web de mi grupo de música, 'El desván del duende'». El segundo se apoya en internet para «encontrar ofertas de caravanas: quiero viajar por todo el mundo».

Roberto Fernández, por ahora, se conforma con un viaje a Holanda. «Me voy en septiembre, y he venido al ciber a buscar vuelos y hostales». A su juicio, internet proporciona mejores precios y más opciones para elegir. Fernández ya no acostumbra a usar el chat como vía para iniciar una conquista. No obstante, alguna vez lo intentó «y salió fatal: quedé con una nena y ni yo le gusté a ella, ni ella a mí». Poco después abandonó esta costumbre y ahora rara es la vez que chatea con intención de buscar una relación amistosa, sentimental o sexual.

La soledad, protagonista

«Lo que pasa es que la gente se encuentra sola», opina Fernández. Ése es, en su opinión, el trasfondo de todas las horas dedicadas a intentar ligar detrás del monitor. «Lo bueno del chat es que puedes conocer gente; lo malo es que te centres sólo en esa gente», declara sin titubeos.

Antonio Grillo pasa diez horas semanales sentado frente al ordenador en un ciber café. Le encanta chatear con gente de todo el mundo, «pero si es de aquí, mejor, porque así podemos vernos», comenta, aunque afirma haber tenido una 'cibernovia' peruana, «pero me dejó». Había planes de viajar de España a Perú y viceversa, mas todo quedó en el aire. En Badajoz, la cuestión es más complicada: «siempre intento quedar con chicas, pero no quieren».

Antonio Grillo asegura sentirse «un tanto solo» y no tener demasiados amigos. Quizá internet le sirva, tanto a él como a otros usuarios, para suplir la carencia de compañía a la que sentir, tocar o «mirar a los ojos».



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