Cuando llegan los meses de verano, muchos jóvenes y adultos aprovechan los días de vacaciones para viajar a algún país extranjero y perfeccionar o aprender idiomas. Para ello contratan los servicios de alguna agencia o simplemente compran un billete de avión y se aventuran a buscar empleo por sí mismos en el país elegido.
La mayoría que decide viajar al extranjero para aprender idiomas son jóvenes de edades comprendidas entre 14 y 28 años. Algunos prefieren alojarse en casas particulares y acudir a clases. Por el contrario, otros optan por conseguir un trabajo remunerado que les permita sufragar los costes fuera de casa.
Para ir a trabajar al extranjero existen varias modalidades: a través del SEXPE (el anterior INEM), cuyo servicio EURES oferta trabajo a nivel europeo; o bien, contratar el viaje en una agencia de empleo, la cual se encarga de gestionar el puesto de trabajo y los cursos en el país elegido. Éstos últimos no son muy baratos, por lo que la gente no suele solicitarlos. Los precios giran en torno a los 2.000 euros, con estancias de cuatro semanas, incluyendo alojamiento, clases con profesores nativos, actividades, seguro médico y billetes de avión.
Las personas que no tienen tanto dinero pueden optar por los campos de trabajo. Por sólo 72 euros uno está 15/20 días realizando actividades de arqueología (rehabilitación de edificios con jóvenes de todo el mundo). Las tardes son libres. Los campos de trabajo los oferta la Dirección General de Juventud de la Junta de Extremadura. Debido a la gran acogida que tienen, se agotan las plazas en los meses de verano. Por eso se recomienda que los trámites de solicitud se hagan en abril.
Pero sin duda, la opción más barata y solicitada por los jóvenes para aprender idioma es Inter-Rail. El medio mas económico para conocer Europa y al mismo tiempo practicar idiomas. Inter-Rail es un billete que te da derecho a coger todos los trenes "normales" en el área de validez del mismo. Hay distintas modalidades y distintos precios dependiendo de la edad. El billete de tren se compra en cualquier taquilla de Renfe, y en muchas agencias de viajes.
Inter-Rail ofrece la libertad de elegir el destino, determinar el tiempo que desea pasar en la ciudad que guste al viajero, o de regresar a casa cuando a uno le apetezca. El viajero no está sujeto a ningún plan preestablecido por ninguna agencia, que siempre obligan a someterse a lo que ponga en un folleto.
Por supuesto, tampoco le estará esperando un autocar a la llegada en la estación o en el aeropuerto, tampoco se encargará nadie de las entradas para tal o cual sitio, de modo que todo depende un poco del espíritu viajero de cada uno. Según datos de la Concejalía de Juventud de Badajoz, los destinos predilectos de los viajeros pacenses son Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, Holanda, Bélgica, Luxemburgo o Italia.
Por otra parte, las agencias de viajes e institutos realizan intercambios culturales para los más pequeños.
Finalmente, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes ofrece becas de un mes de duración a Inglaterra, Irlanda o Francia para todos aquellos alumnos de Bachillerato que tengan una media de notable en su expediente académico. El viaje se realiza con todos los gastos pagados, incluye billetes de avión, clases de inglés, alojamiento y actividades como patinaje o natación.
Experiencias
Antonio Arroyo tiene 30 años y al poco tiempo de terminar Magisterio viajó hacia Oxford para mejorar su inglés. «Estaba en una academia opositando y nos ofrecieron la posibilidad de ir a Inglaterra para soltarnos con el idioma. Estuvimos en una residencia universitaria durante 2 meses de verano. Llevaba una base en inglés, aunque es diferente hablar con nativos, tienen un acento distinto», recuerda.
Para él, la experiencia fue muy enriquecedora, aunque reconoce que «me costó dos semanas de adaptación. Yo me escapaba del grupo de españoles y me rodeaba de ingleses. Si te rodeas de nativos terminas soltándote en el idioma», señala. Antonio no duda en admitir que repetiría la experiencia con otro tipo de trabajo y «aconsejo que la gente que desea aprender un idioma extranjero lo haga. Al principio cuesta un poco, pero luego te sueltas», apunta.
Una experiencia similar vivió Fátima Benítez, que después de concluir Magisterio por Inglés, decidió perfeccionar este idioma. Para ello se acercó a una agencia de viajes: «Busqué una agencia por internet. Allí me aconsejaron hacer Au pair, una modalidad que consiste en hacer las tareas de la casa y cuidar a los niños de la familia con una remuneración económica. Por las mañanas trabajaba en la casa y en las tardes acudía a cursos», recuerda.
Fátima pasó seis meses en un pueblo situado a una hora de la ciudad inglesa de Birmingham, «fue una de las experiencias más grandes que he vivido, me ha hecho madurar, he aprendido muchísimo. Creía que sabía mucho de inglés, pero allí fue donde aprendí realmente. Fue increíble, conocí a personas de la India, Pakistán, Polonia, República Checa». Fátima regresó hace un mes de Inglaterra, guarda de aquellos días un recuerdo inolvidable que algún día volverá a repetir.