El responsable de Energía de Greenpeace, Carlos Bravo, aseguró ayer que el municipio cacereño de Mesas de Ibor se ha ofrecido para albergar el almacén temporal centralizado de los residuos de las centrales nucleares españolas que pretende poner en marcha la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa).
Bravo compareció junto al portavoz de la Asociación para la Defensa de la Naturaleza de Extremadura (Adenex), Jesús Valiente; y Máximo García, de la plataforma vecinal contra la Central Nuclear de Almaraz, para informar de los compromisos del Gobierno respecto a esta energía y de los trabajos de la Mesa de la Energía Nuclear.
El responsable de Energía de Greenpeace insistió en que por fuentes muy diversas han tenido constancia de que Mesas de Ibor está tratando de negociar con Enresa la instalación de ese cementerio nuclear y que este municipio cuenta con el apoyo de otros de su entorno.
«Un cementerio nuclear de este tipo es una hipoteca para el futuro», manifestó, y explicó que «almacena sustancias que permanecen radiactivas durante decenas de miles de años y, ni ahora ni a corto plazo hay posibilidad técnica para gestionarlas».
El alcalde lo niega
El alcalde de Mesas de Ibor, Alfredo Romero, quiso manifestar su desacuerdo con esta afirmación por parte de las entidades Greenpeace y Adenex y negó en rotundo que el municipio se haya ofrecido para ser la sede de este futuro cementerio centralizado de residuos radiactivos de alta intensidad.