El antiguo convento de Santa Clara se ha llenado esta semana de actividad al comenzar los trabajos de restauración y consolidación de las piezas que se exhibirán en el futuro Museo Visigodo.
Un equipo formado por seis especialistas en restauración se ocupará durante los próximos seis meses de recuperar el esplendor y la vida del centenar de obras que se han incluido en la primera fase del proyecto, presupuestada en más de 112.000 euros.
El proyecto es coordinado desde el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, de quien depende la Colección Visigoda, y concretamente ha sido diseñado por el conservador José Luis de la Barrera, responsable de la sección de Conservación y Fondos en Reserva, y la restauradora Josefina Molina, que se ocupará del seguimiento diario de los trabajos.
Las primeras 100
Las 95 piezas que se restaurarán en esta primera fase forman parte de una lista de casi 300 que fueron catalogadas y examinadas por el Museo. El Instituto de Patrimonio Histórico Español fue el que el dio el visto bueno al proyecto de restauración y eligió las primeras obras que pasarán por el proceso de limpieza y recuperación.
En esta lista se encuentran algunas piezas particularmente importantes, como la inscripción de dedicatoria de la iglesia de Santa María, Princesa de las Vírgenes, que fue originalmente una pieza romana. Después fue reutilizada con la inscripción en el siglo VII, y posteriormente fue vuelta a reutilizar por los árabes como elemento constructivo de la Alcazaba.
Su estado es bastante delicado, y presenta varias fracturas que podrían poner en peligro su futuro, por lo que su restauración será un trabajo especialmente difícil.
Su arreglo requerirá la intervención de una grúa para poder manipularla con cuidado, ya que la pieza pesa más de 800 kilos.
La presencia de piezas de mayor volumen y altura, algunas de hasta más de 3.000 kilos, obligará al uso de grúas y andamios en el interior del antiguo convento, según explicó Ignacio César Sanz, jefe del equipo de restauradores llegados de Madrid y Barcelona que se ocuparán de los trabajos.
Esta actividad, mucho más peligrosa, obligará a cerrar la Colección Visigoda durante algunos días, para lo que se esperará a los mees de octubre y noviembre, cuando el volumen de visitantes es mucho menor.
Hasta entonces, se trabajará en el interior de la sala llamada de Los Escudos, donde se ha preparado una toma de agua, una pila, y unas mesas de trabajo, en las que se restauran las piezas más pequeñas y manipulables.
En estos primeros días se está todavía haciendo pruebas con las papillas de disolventes que se utilizarán en los procesos de limpieza, para comprobar cómo funcionan en la eliminación de pátinas de suciedad, manchas, sales, óxido, y también hongos y líquenes.
Además, se trabajará en la restauración de las piezas que presenten más problemas de conservación, como la inscripción de Santa María antes mencionada.
Un ejemplo
Para eliminar las fracturas, primero tendrán que retirar las piezas de hierro interiores que sirvieron para unirla originalmente, y que han sido causantes de su ruptura posterior al dilatarse. Después volverán a instalar unos vástagos para volver a dar unidad a la pieza, pero esta vez de acero inoxidable o fibras de vidrio, y después se pegará todo el conjunto con resinas y adhesivos químicos muy estables.
José Luis de la Barrera destacó ayer que este proyecto de restauración es el más importante que acomete este centro museístico desde que se realizó la restauración de las piezas arqueológicas que se exhiben ahora en el Museo Romano.
Sin embargo, como aclaró De la Barrera, «aunque sea excepcional, no es el único» que se aborda estos días desde el Museo.
En la actualidad, están pendientes otros tres importantes proyectos: dos rejas de ventanas romanas, que estaban en el almacén, y en las que ya se está trabajando; la restitución pictórica de un gran panel de la Casa del Mitreo que se quiere colocar en la futura sala de exposiciones que se habilitará en el Museo Romano próximamente; y el grupo escultórico de Eneas en el que llevan trabajando bastante tiempo investigadores del centro.