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MÉRIDA
Merida
Descubren una posible fosa con restos de represaliados de la Guerra Civil
El hallazgo se produjo durante la obra del jardín botánico que se ha iniciado junto al cementerio de Mérida. En el lugar aparecieron restos óseos cubiertos con una capa de cal y varios casquillos de munición de 1925
Trabajadores de la empresa adjudicataria de la construcción del nuevo jardín botánico realizaron el miércoles por la tarde un hallazgo que ha revolucionado a la ciudad: lo que aparenta ser una fosa común con restos de represaliados de la Guerra Civil, ya que aparecieron huesos cubiertos de una capa de cal y varios casquillos de bala junto a la tapia sur del cementerio, en la zona cercana a la esquina derecha.

Concretamente, y a nivel superficial, se encontraron dos casquillos de bala de 30.06 milímetros, fabricados en 1925 en la armería de Santa Bárbara, una fábrica de armas que pertenecía en aquella época al Estado.

Este tipo de balas son las que se utilizaban, al parecer, en los viejos mosquetones tipo 'Mauser', según apuntan algunos expertos consultados.

Su presencia en la fosa es lo que casi despeja todas las dudas que pudieran existir respecto al contenido que se puede encontrar en su interior una vez que se emprenda la excavación de la zona.

La máquina excavadora que dio con el hallazgo apenas traspasó la capa de cal, por lo que se entiende que, si existen restos de represaliados, éstos se encuentran justo en el nivel inferior.

Continuas visitas

El descubrimiento fue comunicado de forma inmediata al Ayuntamiento de Mérida, que ordenó parar las obras y se puso en contacto con la Asociación para la Memoria Histórica y con el Consorcio de la Ciudad Monumental, cuyo director científico, Pedro Mateos, visitó ayer por la mañana la zona.

El alcalde, Pedro Acedo, anunció que el Ayuntamiento hará todo lo posible por esclarecer el asunto. Financiará la excavación y la investigación necesaria hasta saber cuántos cuerpos hay enterrados y a quién pertenecían, para poder devolverlos a las familias y darles un enterramiento digno tantos años después.

Error de cálculo inicial

El alcalde recordó además que el Ayuntamiento ya había intentado con anterioridad encontrar la fosa al realizar catas en todo el perímetro del cementerio.

Sin embargo, y como reconoció Acedo, se cometió entonces el error de realizar las catas en una zona demasiado cercana a las tapias, cuando la experiencia de otras excavaciones ha demostrado que las fosas comunes suelen encontrarse a ciertos metros de distancia del tapial.

Tras el hallazgo de los casquillos, junto con los restos óseos y la cal, el alcalde dio por hecho que se trata de una fosa de represaliados después de la entrada del ejército de Franco en Mérida, el 11 de agosto de 1936, fecha a la que siguieron muchas detenciones, fusilamientos y desapariciones.

Durante su segunda visita de ayer al lugar coincidió con el ex-alcalde Antonio Vélez, también vicepresidente regional de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, quien está convencido de que su tío Matías Vélez, un mecánico electricista desaparecido tras la Guerra Civil, pudiera encontrarse enterrado en esa fosa.

Pasado común

Acedo y Vélez conversaron durante un buen rato sobre la historia reciente y más desconocida de Mérida, y coincidieron en la necesidad de que este asunto no se utilice políticamente o de forma interesada, sino tan sólo para devolver la dignidad a los represaliados y sus familias.

Los dos últimos alcaldes de la Mérida democrática también coinciden en compartir un pasado común de familiares represaliados en la contienda civil, ya que el abuelo materno de Pedro Acedo fue fusilado y enterrado en una fosa junto a la tapia del cementerio de Hornachos, por lo que se mostró muy comprensivo con el dolor de las familias que no saben dónde descansan los restos de sus desaparecidos.

Al lugar también acudieron miembros de la Asociación de la Memoria Histórica de Mérida y técnicos del Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, incluido su coordinador, Cayetano Ibarra.

Dos metros de ancho

Este proyecto ofreció ayer su apoyo a los familiares «para que el tratamiento arqueológico adecuado de dicha fosa permita determinar historiográfica, y científicamente, estos restos».

Los miembros del proyecto recuerdan que varias fuentes señalan que una de las fosas de la Guerra Civil española más importante, por la cantidad de restos, estaría situada en Mérida.

Según pudo observar Hipólito Collado, arqueólogo del proyecto, los diferentes colores de la tierra de la zona indican que se trata de una fosa de unos dos metros de anchura, que correría en paralelo a la pared del cementerio.

Libertad Sánchez, responsable de la Asociación de la Memoria Histórica de Mérida, solicitó ayer oficialmente a los responsables de esta investigación que participen en la excavación de la fosa y garanticen una correcta exhumación de los restos.

La fosa también fue visitada ayer por los ediles socialistas Carmen Yáñez y Julio César Fuster. Carmen Yáñez manifestó su satisfacción por la aparición de la fosa común, «y por lo que esto significa tanto para los familiares de los desaparecidos, como para los miembros de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica».



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