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Martes, 6 de junio de 2006
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TRIBUNA EXTREMEÑA
Canciones de resistencia
HACE ahora treinta años, estábamos en España en plena euforia de los 'cantos de resistencia'. Lo que en Portugal llamaban 'cantos de intervenção', que habían acompañado las protestas contra la dictadura salazarista, los tiempos eufóricos de la Revolução dos Cravos y su proceso emotivo, romántico, ingenuo y tenso -según el momento- de hace ahora también treinta años. Eran los días en que las plazas de los pueblos, los teatros, los salones de actos de algunos centros educativos y universidades acogían a poetas y cantautores, escuchados con emoción por cientos, miles de personas, ansiosas de lograr la democracia y nuestra aún secuestrada libertad. Aquí, en Extremadura, las canciones de Pablo Guerrero, Luis Pastor, Luis Regidor y los versos de Manuel Pacheco, junto a un manojo de jóvenes poetas, llenaban los aires de nuestras poblaciones con un mensaje de esperanza, a veces recortado por una censura persistente, que se negaba a claudicar.

Hoy, tanto tiempo después, muchos no recordarán (y a otros no habrán llegado nunca) aquellos acordes que ponían los pelos de punta, la carne de gallina Sin embargo, un incansable cantautor extremeño, que ya tiene en su haber aciertos tan rotundos como 'reflotar' coplas y romances del Campo Arañuelo; poemas de Chamizo, de Valhondo o de Pacheco ; 'rescates' de los mejores autores del Siglo de Oro, sin desdeñar las más humildes canciones populares, por tantos olvidadas, o atreviéndose a personalizar a los grandes de la canción de todo el mundo: desde el cercano Paco Ibáñez a la más lejana Violeta Parra este hombre, Miguel Ángel Gómez Naharro, se ha embarcado en la aventura de refrescarnos la memoria -novedad para los más jóvenes- con un CD de 'Canciones Guerrilleras', que es una auténtica joya.

Ha seleccionado Miguel Ángel diez canciones por este orden: '¿Ay Carmela!', de la Guerra Civil española; 'Le Chant des Partisans', de la Resistencia francesa contra la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial; 'Bella Ciao', de la Resistencia partisana italiana en la II Guerra Mundial; 'Al vent', canción del mítico Raimon, de finales de los años cincuenta, divulgada en los sesenta; 'Grândola, vila morena', de otro cantautor mítico: el portugués José Afonso, utilizada como señal para iniciar la Revolução dos Cravos al emitirse al comienzo del 25 de abril de 1974; 'A galopar', los versos de Rafael Alberti durante la II República española cantados por Paco Ibáñez en los años sesenta, siendo una de las canciones más divulgadas entre los oponentes a la dictadura franquista; 'Alfonsina y el mar', ese bellísimo poema de Félix Luna dedicado a la poetisa argentina que encarnó como poco el amor a la libertad; 'A cántaros', quizás la más célebre composición del extremeño Pablo Guerrero, y también una de las más cantadas en los años setenta en nuestro país; 'Cancioncita', escrita por León Felipe en 1939, ya en el terrible exilio que le tocó sufrir, y luego musicada con maestría por el también extremeño Luis Pastor a mediados de los años setenta, y 'Al Alba', la obra de Luis Eduardo Aute que en esos mediados de los setenta se alza contra la pena de muerte que en España segaba por entonces a los últimos condenados políticos del franquismo.

Acompaña al CD un librito de 36 páginas con las letras de las canciones (y su traducción al español en el caso de las francesa, italiana, catalana y portuguesa), una obra plástica por cada una de ellas (realizada ex profeso por reconocidos artistas), una presentación también de cada una, hecha por historiadores y escritores de España, Francia y Portugal, así como diversas fotos de poetas y cantantes, autores originales de estas obras, y otras más de personajes y protagonistas en general de los tiempos históricos a que aluden.

Estamos, por tanto, ante un trabajo complejo, minucioso, de alto valor testimonial, preciosista y cuidado. Pero, sobre todo, estamos ante la culminación de un reto difícil: traer con voz propia, con sello personalísimo, a una serie de canciones que ya son clásicas, en el sentido más riguroso y válido de la palabra: ejemplares, rotundas, inmortales. Y Miguel Ángel Gómez Naharro, con toques de guitarra que enriquecen a los originales, acompañado por Juan Luis Sánchez Pajares (y en '¿Ay Carmela!' por Domingo y Juan Vargas), pone su voz desgarrada, bronca y dulce al mismo tiempo, inconfundible, al servicio de esta empresa extraordinaria. Sí, Miguel Ángel es fiel a la interpretación que de cada una ya conocíamos los que en los años setenta tantas veces las 'vivimos'; pero aporta su sello intransferible, desde el respeto y desde la admiración, desde su maestría y esa emotividad que tan bien sabe transmitir, y que ahora al escucharlo nos rejuvenece mágicamente treinta años de un golpe. Esperemos que a las «nuevas generaciones» también les conmueva, les reafirme en sus ensoñaciones y sus deseos de justicia y libertad.

MOISÉS CAYETANO ROSADO es doctor en Geografía e Historia



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