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Historia autóctona a pie de calle
El pacense Isidro Leyva rescata del olvido personajes extremeños, que fueron en algún momento protagonistas de la historia, un grupo de sus paisanos lo devuelven a la vida
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MONTAJES DE ESTE AÑO:
'La pasión de un cura': vida de Andrés Bernáldez, siglo XVI. Fuentes de León, 7, 8 y 9 de abril

'El viaje de un romántico': vida de Manuel de Falla, siglo XX. Cádiz, 28, 29 y 30 de abril.

'Eugenia de Montijo': siglo XIX. Montijo, 27, 28 y 29 de mayo.

'La última ilusión': 'Los últimos de Filipinas', siglo XIX. Miajadas, 17, 18 y 19 de junio.

'Tierras abiertas': 150 aniversario de la concesión del título de ciudad a Don Benito. Siglos XV, XVI y XVII. 8, 9, 10 y 11 de junio.

'Amalia': Vida de Santa Amalia. Siglo VII. Santa Amalia,11 de Julio.

'Espíritu justiciero': Vida de Pedro I 'El Cruel'. Casas de Don Pedro, 12 y 13 de agosto.

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Con sólo 14 años a Isidro Leyva(Badajoz, 1956) le detuvieron por representar, con su propia compañía de teatro 'Llotimar', 'Luces de Bohemia' en su ciudad. Desde entonces, ya tenía muy claro que lo suyo eran las tablas y a ellas, ha dedicado su vida. Pero no fue hasta el año 1996 cuando empezó a desarrollar una actividad que hoy ocupa la exclusividad de su tiempo: representar la vida de personajes históricos, la mayoría extremeños, en sus lugares de procedencia y con sus paisanos como actores. Hasta el momento, Leyva ha puesto en pie unos 28 montajes.

Zurbarán, Meléndez Valdés, Luis Chamizo, Donoso Cortés, Espronceda, Santa Eulalia o la Condesa de Medellín, entre otros muchos, vuelven a pisar las calles de sus respectivos pueblos y ciudades extremeñas inmortalizados por la pluma del dramaturgo pacense, así como acontecimientos históricos de la talla de 'La batalla de Tentudía', 'La senda de un montanchego' o 'La batalla de Montijo'.

«Hay personajes y acontecimientos históricos extremeños tan importantes, que creo que merece la pena que a nivel popular se conozcan. Sobre todo sus paisanos, que sepan quien es el personaje más allá del nombre de la calle o del instituto del pueblo», explica Isidro Leyva.

Proceso laborioso

El primer paso hasta llegar a la puesta en escena del montaje es la investigación. Isidro se encierra cada primero de octubre en los archivos históricos nacionales, regionales y locales, tanto de España como de Portugal, y estudia la documentación existente del personaje o acontecimiento que le ocupa. «Hay algunos personajes más difíciles que otros. De algunos hay suficiente documentación en los archivos extremeños. Del siglo XIII al XVIII es necesario irse al Archivo Nacional». Esta fase de documentación dura hasta enero.

El dramaturgo es consciente de las voces de muchos historiadores que señalan el poco rigor histórico de sus montajes y por ello puntualiza: «Debido a esas polémicas, pese a que me han ofrecido hacer personajes del siglo XX no los hago por lo que supone para sus familias». Asegura que toda la documentación que él trata está contrastada, aunque explica: «Lo que yo hago es adaptar esos hechos o biografías históricas a nivel popular, porque a la gente si lo único que les das son datos y fechas, se aburren. De manera que cuento las historias de forma novelada, para que todo tipo de público las pueda entender».

Una vez escrito el manuscrito, Isidro Leyva también se encarga de diseñar el vestuario, y con la ayuda de un arquitecto, esboza también la escenografía. Finalizado todo este proceso, lo pone en manos de los ayuntamientos pertinentes y éstos deciden si quieren participar en el proyecto o no.

Castings multitudinarios

El siguiente paso a dar es seleccionar entre los paisanos del personaje en cuestión a los actores. Los montajes de Isidro se caracterizan por ser bastante numerosos. De hecho, la producción que menos actores ha tenido contó con 105 actores y la que más, puso en escena unas 300 personas.

Pero no sólo aquellos que actúan participan en el montaje. Los peculiares vestuarios diseñados por Leyva, que se componen de tocados de cuerda de alpaca trenzada, y los vestidos que se adornan con envases, chapas, corchos y hasta frutas, necesitan de la implicación de amigos y familiares para poder realizarlos. «Yo creo que el éxito de estas representaciones radica en que todo el pueblo participa de una u otra forma», afirma Isidro Leyva.

El tiempo es otro de los factores que corre a favor de este artista extremeño. «Tardo en preparar cada producción unos cuatro meses y durante ese tiempo la gente del pueblo se ambienta con cada obra. El pueblo acaba respirando el ambiente del siglo que estamos trabajando y eso es muy positivo, tanto para ellos, como para nosotros».

Leyva se felicita de haber descubierto en muchos extremeños una vocación artística que hasta el momento desconocían. «Ha habido gente, que después de participar en uno de mis montajes, sin haber tenido ninguna experiencia previa, ha decidido dedicarse a ello de forma profesional».

Sin subvenciones

Desde que empezara a trabajar en este tipo de proyectos, en el año 1996, Isidro asegura que tiene una estabilidad económica mayor a la que tenía trabajando con compañías de teatro convencionales. Reconoce que los principios, como en todo, fueron lo más duro y apunta que las ganancias no son siempre las mismas, ya que dependen de lo grande o lo pequeño que sea el pueblo, y de lo arriesgado que sea el proyecto a nivel económico.

No espera subvenciones, ni ayudas y asegura que no suele tratar casi nunca con la Administración para temas relacionados con la producción de sus espectáculos: «Me considero un ser muy independiente. No me gusta llamar a ninguna puerta para pedir dinero o subvenciones. No pido nada a nadie. Como Bretch, yo opino que uno puede conseguir lo que se proponga sin necesidad de arrastrar el dinero de ningún contribuyente». Sin embargo, reconoce que en dos ocasiones ha recibido algún tipo de ayuda económica estatal. El pacense se lamenta de que en Extremadura la cultura todavía no se concibe como un trabajo y cree que los más perjudicados son aquellos que se dedican al mundo del espectáculo «siempre vivimos en la cuerda floja».

Isidro Leyba está al frente de la productora 'Espacio 10' que produce sus propios espectáculos, aunque en ocasiones, los cooproduce con el ayuntamiento de turno. Leyva lo explica así: «De los siete montajes que voy a hacer este año, hay tres en los que yo no tengo nada que ver, porque la producción la hace completa el ayuntamiento y yo me limito a dirigir. En caso de que al ayuntamiento no esté interesado en la producción, entraría yo, junto a las asociaciones culturales de los pueblos que suelen participar». Un montaje, según el extremeño puede llegar a costar de 18.000 a 30.000 euros.

Estas sumas están, no obstante, compensados para Leyva, con la ilusión que llevan a cada pueblo de la región que, orgulloso, revivirá por un día la historia de su pasado más ilustre. Los más jóvenes sabrán, por fin, por qué una calle tiene un determinado nombre, o por qué su instituto se llama así.



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