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Domingo, 4 de junio de 2006
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PROVINCIA DE CÁCERES
PUES DICEN...
Señor Boxoyo, o cierra o a la cárcel
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AL librero Jaime Naranjo hay quien le dice señor Boxoyo porque creen que se llama como su librería de viejo. Pero Boxoyo, como saben, era un presbítero cacereño que en 1794 escribió la segunda historia de Cáceres (la primera es de Pedro de Ulloa Golfín y está fechada en 1675). Jaime Naranjo tuvo hace tiempo la feliz idea de abrir una tienda de libros antiguos y extremeños en Cánovas, en la famosa Casa de los Picos del arquitecto Ángel Pérez. Hace algo más de un año, se trasladó a una bonita casa de la Plaza Mayor, también diseñada por Ángel Pérez, que tiene entrada por el adarve, junto al palacio de Moctezuma, y por la plaza. El local se ha convertido en un ejemplo de cómo 'repoblar' nuestra joya monumental: hostelería de calidad, comercio exquisito y nada de bazares de todo a cien como ha acabado sucediendo en Santiago de Compostela. Pero ¿ay!, de pronto apareció la comunidad y al grito de aquí no hay quien viva, la serie de televisión se sustanció en el adarve cacereño. Resulta que un vecino argumentó que unas grietas en su piso eran provocadas por el peso de los libros. El perito del denunciante calculó a su manera 18.000 kilos de libros. He visto un acta notarial que certifica que sólo pesan 3.100. El 'aparato' municipal cacereño, asustado por la amenaza, terrible e increíble, de una catástrofe como la del Carmel, ha acabado cerrando la librería de Jaime Naranjo. La prensa nacional está tras el tema (Cáceres 2016 cierra librerías, pero no bares) y la oficina del Defensor del Pueblo ha tomado cartas en el asunto.

He leído la resolución municipal que ordena el cierre y no acabo de entender nada. Se habla de que podría dedicarse al negocio una zona de la casa donde a nadie se le ocurre entrar porque sólo están el baño y dos despachos, se habla de grietas de nueva aparición, que he comprobado que estaban ya documentadas en informes anteriores, se argumenta que el local ha cambiado de uso cuando todo Cáceres sabe que antes era también una tienda (antigüedades de Valentín Batalla) y se avisa al 'señor Boxoyo': si sigue vendiendo libros, será castigado con una pena de prisión de seis meses a un año.



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