Julio Barea, coordinador del informe divulgado el año pasado por Greenpeace 'La calidad de las aguas en España-Un estudio por cuencas', ha estado a finales de la semana pasada en Badajoz para comprobar sobre el terreno el aspecto que presenta el Guadiana a su paso por esta ciudad. Posteriormente, viajó río arriba para conocer desde Medellín cómo está afectando al río la plaga del camalote.
Para recorrer el tramo del Guadiana que baña a la capital pacense se hizo acompañar por ocho miembros de la asociación 'Salvar el Guadiana', colectivo con el que ya mantuvo contacto el año anterior para completar el informe citado.
Según afirmó Barea en conversación con el diario HOY, «en Badajoz nos preocupa bastante la degradación de las márgenes y la calidad de las aguas. En ambos casos esto depende de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG), pero respecto a las márgenes el Ayuntamiento tiene mucho que decir». Julio Barea es doctor en Ciencias Geológicas y ha observado que el Guadiana sufre demasiados vertidos, una situación que califica de «intolerable» y que está perjudicando mucho a la ciudad.
Respecto a las graveras que están desconfigurando el curso natural del río extrayendo áridos de su cauce, el enviado de Greenpeace lamenta que «desgraciadamente esto sea una práctica muy común, no sé si por falta de regulación o por falta de voluntad política», declaró.
En su recorrido junto a miembros de 'Salvar el Guadiana' Barea observó cómo las márgenes están llenas desperdicios, «incluso botes de pintura y barniz, que son productos tóxicos». En su opinión, «sería necesario tomar medidas disuasorias y poner multas».
Además del caño de la Cambota, cuyo expediente de la CHG sobre posibles vertidos de aguas residuales por parte del Ayuntamiento está sin concluir, Barea también visitó la zona de El Pico. Allí la asociación pacense ha mostrado su preocupación sobre los permisos concedidos «para elevar el nivel de los terrenos en la zona inundable de El Pico, con el amontonamiento de millares de metros cúbicos de tierras, escombros, desechos de mobiliario y todo tipo de basuras y sobre la que ninguna administración -central, regional o local- ha dado aún explicación alguna ni a los ciudadanos ni a esta asociación que lo denunció», indica un comunicado de 'Salvar el Guadiana'.
Según Julio Barea, «en Greenpeace nos hemos planteado hacer este año un estudio pormenorizado del Guadiana. Ya hemos estado en Ayamonte y la zona de Portugal, ahora empezaremos por la provincia de Badajoz y luego seguiremos por la zona castellano-manchega».
El camalote
La otra gran preocupación de Greenpeace es el camalote o jacinto de agua, planta invasora amazónica que se ha instalado en las aguas del Guadiana y está haciendo estragos en el ecosistema fluvial.
Barea piensa que una de las causas de su espectacular propagación es que en la provincia hay muchas depuradoras sin regular «que vierten altísimos niveles de nutrientes a través de las aguas residuales, como nitrógeno y fósforo que van al agua, lo que se convierte en un abono que favorece la expansión del camalote».
Sobre esta plaga habló la semana pasada con el alcalde de Medellín, una de las localidades más afectadas. El delegado ecologista reconoce que la CHG ha hecho un esfuerzo para retirarlo, «el problema es que se ha dejado crecer demasiado, ya que en un año no alcanza los 75 kilómetros de río, una distancia para la que son necesarios dos o tres años». Según Barea, en algunos puntos del río la situación es «absolutamente trágica». Para abordar este problema, Barea ha aprovechado su visita para entablar contacto con varias asociaciones, además de tomar muestras de agua para posibles denuncias.
Pese a todo, este geólogo es aún optimista y se declaró admirador de este río y de algunos de sus parajes. Piensa que «el Guadiana se puede recuperar y lo cierto es que es un lujo poder disfrutarlo desde Badajoz, una ciudad que le da la espalda y lo maltrata».