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VIVIR EN LA FRONTERA
Val do Xálima: ¿la Galicia extremeña?
La Xunta, la TVG y las universidades de Vigo y Santiago llevan años apoyando la fala de Valverde, Eljas y San Martín y mimando una comarca que admiran
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EN la primavera de 1999, el diario La Voz de Galicia envió al Val do Xálima a un reportero con el fin de elaborar una crónica sobre tres pueblos de la esquina noroeste de la provincia de Cáceres que se habían puesto de moda en Galicia porque, aseguraban los políticos, la televisión y los lingüistas, sus habitantes hablaban gallego.

El periodista recogió datos y declaraciones e hizo algunas fotos. En una de ellas se veía a Mamen Sappó, una maestra valverdeira, escribiendo en la pizarra ante un grupo de alumnos: «A nosa fala é a nosa lingua». La foto fue guardada en el archivo 'Cuestiones lingüísticas' sin señalar su procedencia y aún hoy, cuando La Voz de Galicia tiene que ilustrar fotográficamente un tema político-lingüístico, utiliza esa foto de niños extremeños en un pueblo de Cáceres como si fueran escolares de Lugo o Tui.

Ampollas en la Junta

Siete años después del reportaje, el Bloque Nacionalista Galego, que gobierna la Xunta de Galicia en coalición con el PSOE, ha presentado una proposición para que se apoye el habla del valle, es decir, a fala, por ser gallego del exterior. El BNG entiende que la Junta no protege a fala y que en Us Tres Lugaris (Valverdi do Fresnu, As Ellas y San Martín de Trebellu) debe fomentarse su uso y aprendizaje desde Galicia, al igual que en El Bierzo o el occidente de Asturias y Zamora. La cuestión ha levantado ampollas en la Junta de Extremadura que ve en la proposición nacionalista resabios imperialistas.

Cuando en Extremadura a fala no despertaba demasiadas emociones, en Galicia ya se consideraba un tesoro que era preciso mimar con cariño y dinero. Allí, hasta 1982 no supieron de la existencia de esta variedad lingüística comarcal que consideraban portuguesa. Fue ese año cuando el fiscal del Supremo, Jesús Vicente Chamorro, ilustre valverdeiro, envió una nota manuscrita en a fala al intelectual gallego Isaac Díaz Pardo.

Aunque la popularidad de a fala llegó cuando el profesor, cantante de Os Resentidos y showman Antón Reixa conoció en un taller a los hermanos Fernández, camioneros de Valverde a quienes se les había averiado su vehículo. Los escuchó hablar, se quedó de piedra y los llevó al programa que presentaba en la TVG: Sitio Distinto. De esta manera, toda Galicia pudo escuchar lo que allí se conoce como el gallego de Extremadura.

La TVG empezó a programar reportajes sobre la comarca y su habla. Las universidades de Vigo y Santiago organizaban y organizan viajes de estudio y son numerosos los gallegos que realizan excursiones particulares para emocionarse al despertarse en el hotel de Valverde y escuchar por la megafonía municipal una jota y un mensaje del alguacil: «Se fai sabel a tos us viciñus que na carnicería de Félix se vendi carni de terneira e unhas pernas de ovella a bo preciu».

Bastaría este pregón para entender que aunque a fala tiene evidentes coincidencias con el gallego y el portugués, también tiene claros rasgos del astur-leonés occidental. No es gallego, pero sí es verdad que hasta bien entrados los años 90 fueron fundamentalmente las instituciones gallegas quienes se preocuparon de financiar su estudio.

La primera obra literaria escrita en a fala, «Seis sainetes valverdeiros» de Isabel López Lajas, fue editada en 1998 por Edicións Positivas de Santiago de Compostela. Fue en esa fecha cuando el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas comenzó a preocuparse seriamente por a fala y a fomentar su estudio, publicando en 1999 una decena de tratados científicos. En 2001 fue declarada por la Junta Bien de Interés Cultural.

A finales de los 80, un grupo de profesores peleó para que se dieran clases en a fala, pero tuvieron que impartirlas ellos gratis: empezaron 14 y acabaron dejándolo. Actualmente, reciben ayudas de Bruselas para el fomento de las lenguas minoritarias. El BNG también pretende 'ayudar', pero a la Junta no le hace ninguna gracia, asegurando que a fala ya está bien protegida.



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