Los caurienses no quisieron perderse ayer el acontecimiento que llevaban esperando desde hacía mucho tiempo. La rehabilitada ermita de Nuestra Señora de Argeme quedó inaugurada oficialmente ante la presencia de decenas de vecinos.
Al acto oficial de presentación del remodelado edificio asistieron, entre muchas otras autoridades, el obispo de la Diócesis, Ciriaco Benavente; el subdelegado del Gobierno, Fernando Solís; el director general de Patrimonio, Francisco Pérez Urban, así como la vicepresidenta primera de la Diputación, Ana Guerra; el alcalde de Coria, Joaquín Hurtado o el mayordomo de la cofradía Virgen de Argeme, Sebastián Iglesias. Todos ellos coincidieron en agradecer profundamente el trabajo realizado y la colaboración de las instituciones para reabrir el santuario de la Virgen.
Realidad
Durante su intervención éste último destacó «el esfuerzo que se ha puesto para que la recuperación del edificio sea hoy una realidad». Del mismo modo, animó a las autoridades presentes a «colaborar para que la ermita no vuelva a llegar a la situación de abandono y nuestra Patrona no se vuelva a ver obligada a dejar su ubicación tradicional».
Pérez Urban, por su parte, hizo hincapié en que la recuperación del monumento es «un esfuerzo colectivo, que ha servido para mostrar que es posible la cooperación para sacar adelante proyectos como estos». En esta misma línea intervino el alcalde, quien, además apuntó que «es una obra inacabada», y resaltó la importancia de la construcción de un hotel rural «para continuar fomentando que Coria sea un importante lugar de culto mariano».
Fases
Las primeras labores de reconstrucción del santuario tras el abandono consistieron fundamentalmente en un apuntalamiento del edificio realizadas a cargo del Ministerio de Cultura en 1984.
Años después se realizó un proyecto de reconstrucción, fase se abordó una importante consolidación estructural que supuso la conservación de la fachada principal y atrio así como la propia nave que presentaba notables agrietamientos que hubieran supuesto la ruina del edificio.
Posteriormente se llevó una segunda fase por parte del Ayuntamiento, en la que se reconstruye la cubierta de toda la parte dedicada al culto, protegiendo así de una forma efectiva esta parte del complejo. También se reparó la fábrica externa de la cúpula y los remates exteriores.
La tercera fase fue promovida por la Cofradía con recursos propios. Ésta se dividió en dos fases, para la restauración del pórtico y para la restauración de la casa del horno (la casa del ermitaño y los anexos).
Una zona que presentaba un estado de ruina profundo con sectores en peligro de colapso y otros con muros, cubiertas y artesonados hundidos. La restauración consistió en el desmontaje, limpieza de escombros y consolidación de las partes afectadas.
La cuarta fase, también abordada por la Cofradía, se ha resuelto con la restauración interior de la zona de culto y de una parte importante de las estancias anexas, afectando a las dos sacristías, tres habitaciones de la planta baja, sala de la Cofradía, tesoro y camarín. En la nave y pórtico de entrada se ha realizado una excavación arqueológica, y drenaje de suelo, así como la reposición del pavimento. Se han recuperado las soluciones pictóricas de las paredes y bóvedas y se ha instalado nueva iluminación. También se han limpiado y reparado los altares laterales y otros detalles.
En el presbiterio se han reparado pavimentos y pinturas originales, apareciendo una interesante inscripción fundacional.Con esta actuación se han reparado las carpinterías de puertas y ventanas.
En el resto del edificio se han reparado los solados, revestimientos, estructuras y artesonados de madera, así como entregado nuevas instalaciones. Además, se ha dispuesto una nueva escalera para poder acceder al camarín y tesoro.
De esta forma se ha dado un importante paso para la restauración y uso del templo que recuperará la imagen a su disposición originaria. La actuación realizada ha recuperado los materiales, coloración y textura originales del templo, devolviéndole el aspecto que tuvo en las últimas modificaciones del siglo XIX.
La quinta fase, promovida de nuevo por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura, supuso la restauración de las cubiertas de la casa del ermitaño y los artesonados situados bajo ésta.