En la perrera provincial hay un altavoz donde suena música de Vivaldi. «Se pone muy bajita y los perros la escuchan perfectamente. Es increíble el efecto que tiene. La música clásica los tranquiliza. No se oye ni un ladrido». Otros detalles que de estas instalaciones son dos microcámaras de seguridad y calefacción en algunas de las jaulas para cuando llegue el invierno. «Entonces cubriremos con unos plásticos algunos de los cheniles para mantener la temperatura, aproximadamente a 20 grados», asegura la responsable Manoli Pablo.