La confusión vuelve a reinar entre los quiosqueros. Si hace apenas cuatro meses les sorprendía la prohibición de vender cajetillas en sus establecimientos debido a la Ley Antitabaco, ahora siguen sin saber qué tipo de máquina expendedora pueden instalar para volver a vender este producto en sus establecimientos. La incomprensión ante la prohibición de la Ley dio paso a la indignación por la merma en las ventas diarias, que calculan en más del cincuenta por ciento.
El pasado febrero el Consejo de Ministros aprobó la venta de tabaco en los quioscos, aunque debería realizarse a través de una máquina expendedora que deben colocar en el interior de estos reducidos establecimientos. Dos meses más tarde, los quiosqueros de la ciudad siguen sin resolver el problema de la venta de tabaco, aunque en algunos de ellos se puede leer un cartel que escuetamente contiene la palabra 'tabaco'.
La duda reina
La duda reina en los quioscos de la ciudad. Algunos propietarios han recibido la visita de comerciales de las propias tabaqueras que les han ofrecido una pequeña máquina que sigue sin llegar. Otros han recurrido a los estancos donde normalmente compraban la mercancía, donde les han informado de que ahora están diseñando la máquina, mientras que también existe el rumor de que el Gobierno está ahora inmerso en el diseño y homologación de una máquina específica para ellos.
Paulina Pérez, propietaria del quiosco ubicado en la confluencia de las avenidas de Colón y Santa Marina, explicó que será el estanco con el que ella suele trabajar quien le instale la máquina y se encargue de su mantenimiento. «Lo que no sé es dónde pondré la máquina, porque esto es muy chico», apostilló.
Por su parte, Julio Alberto Viniegra, del quiosco de la Plaza de Santo Domingo, resumió ayer la situación en «expectante». «Sabemos que tenemos que poner las máquinas, pero hasta que no tengamos las nuevas licencias y tasas, no estamos obligados a tenerlas», indicó. Viniegra ya se ha hecho con una máquina expendedora, pero es demasiado grande para ubicarla en el interior de su quiosco. «Tendremos que renovar las tasas, aunque no sabemos nada. Existe mucho descontrol. Decían que debían ser unas máquinas especiales, homologadas, pero no sabemos nada».
Toni Domínguez, del quiosco de la Plaza de Conquistadores, espera tener la máquina en su poder desde que conoció la decisión del Gobierno. «Ya han venido de una casa comercial y nos han dicho que traerían una máquina. Pero hasta ahora no sabemos nada más, solo que están haciendo la máquina», comentó. «No sabemos el sitio en la que debemos colocarla, aunque sí que debe ser dentro del quiosco», subrayó la propietaria.
Nieves Pérez trabaja en el quiosco localizado en la confluencia de la Travesía con María Auxiliadora. Explicó que una empresa le ha ofrecido una máquina que por el momento no tienen y que, por otro lado, otra persona le ha ofrecido otra máquina de reducidas dimensiones con el aviso de que tardará en llegar. Por otro lado, también está en conversaciones con el estanco con el que trabaja normalmente.
«No está aprobada la máquina definitiva y no se sabe qué podemos instalar ni dónde. Me han dicho que tendría que empotrar la máquina para que estuviera fuera, otros dicen que tiene que estar dentro y que yo deberé entregar el tabaco». En definitiva, Pérez concluyó que «no se sabe nada, porque hay quien dice que irá con un mando y otros que irá con una ficha».
El quisco que sí ha podido instalar una máquina expendedora de tabaco se ubica en la calle República Argentina. Se trata de un establecimiento de mayores dimensiones que un quiosco, donde además de prensa disponen de varias cabinas telefónicas que utilizan como locutorio. La dependienta, Aurora Prieto, comentó que «no es tanto la pérdida en las ventas del tabaco, como la cantidad de personas que han dejado de entrar y de llevarse otras cosas, como revistas o chucherías, o de entrar en el locutorio». Hace un mes que este establecimiento ubicó una máquina expendedora dentro de la tienda. «Ahora estamos recuperando un poco, pero estoy segura que ni la mitad del tabaco que se vendía antes. Ha habido mucha bajada en el tabaco», concluyó.