«En Navidad es el regalo perfecto, pero después el perro crece y entonces ya no resulta tan bonito y, además, queremos hacer una escapada y no sabemos qué hacer con él y no buscamos una solución, simplemente lo abandonamos».
La presidenta de la Sociedad Protectora de Animales, Delia Terrón, denuncia una situación que «se repite con frecuencia, al menos mucho más de lo que desearíamos», y que está provocando que los cuidadores de las instalaciones de la perrera municipal, en finca Capote, tengan que recoger un día sí y otro también algún animal abandonado por las calles de la ciudad.
De este modo, los ocho pabellones que conforman la perrera resultan hoy insuficientes para albergar a los 72 animales recogidos en la actualidad, en una época marcada por las bajas temperaturas. Una situación que ha provocado que hayan muerto tres galgos y a la que quiere poner fin la Protectora de Animales, o al menos paliarla de la mejor forma posible.
Por este motivo, ha iniciado una campaña, a través de la colocación de carteles por la ciudad, en la que solicita a los placentinos que colaboren con la donación de casetas para poder albergar a los animales y/o realizando un donativo en la cuenta que la entidad tiene en Caja de Extremadura. Fondos económicos con los que también podrían comprar las casetas, así como abonar otros gastos a los que mensualmente se enfrenta la Protectora, como es el servicio de veterinarios, porque sólo cuenta para estos fines con la cuota anual y libre que pagan sus ochenta socios.
Pero mientras tanto, a la espera de que lleguen las donaciones, las casetas o el Ayuntamiento asuma el coste de los nuevos pabellones que se necesitan, «estamos colocando palés que nos han cedido para evitar que los perros tengan que dormir, además de a la intemperie, en el suelo, porque son muchas las enfermedades que contraen con el frío, que se contagian rápidamente y que, por tanto, afectan al final a todos los perros», argumenta Delia Terrón.
Palés sustitutivos y campañas para lograr la donación de casetas son las dos medidas puestas en marcha por la Protectora para tratar de mejorar las condiciones en las que se encuentran los animales, «porque los ocho pabellones que hay son insuficientes y, por tanto, como mínimo necesitaríamos uno más; como mínimo, resalto, porque lo ideal sería contar con diez o doce», agregó la presidenta de la Protectora de Animales de Plasencia.
No obstante, la realidad hoy es que, aunque la situación en la perrera mejoró al cerrar la finca, «porque se han evitado los robos continuos que antes teníamos» y los canes disponen de un amplio espacio en el que correr, son muchos los que cada noche continúan enfrentándose a las inclemencias del tiempo por falta de espacio, sin que exista fecha para la ampliación de las instalaciones municipales.
Una ampliación, por otro lado, que debería haber llegado ya o, cuando menos, estar proyectada ante la posible llegada de perros de los pueblos de la comarca. El Gobierno local, a propuesta de la Concejalía de Sanidad, de la que es titular Raquel Puertas, ha aprobado el cobro de una tasa de 60 euros por perro a cada pueblo de la zona que solicite que se acoja en las instalaciones municipales de finca Capote. Pero, hasta el momento, la realidad es que no ha cobrado dicha tasa.
Promesa incumplida
Por lo tanto, bien por el abandono de los placentinos «o de los habitantes de otras localidades de la comarca, que vienen a abandonar aquí a sus perros», son cada día más los animales recogidos en la perrera municipal. Una cifra que supera los setenta ya y a los que se podrían sumar, en breve, los que lleguen de otros pueblos, previo pago o no de la tasa, pero que supondrán, en cualquier caso, un paso más en una saturación que está obligando cada noche a dejar a la intemperie a un número de perros, porque desde la Protectora se reitera que no hay espacio, que los ocho pabellones no dan para más y porque, además, hay animales que no se pueden juntar con otros. En definitiva, que se necesitan más casetas, instalaciones cerradas para albergar a los animales.
Una necesidad potenciada por las promesas incumplidas de la Concejalía de Sanidad. Si cierto es que anunció el cerramiento de la finca y lo ejecutó, así como una campaña de esterilización y vacunación antirrábica, no lo es menos que Raquel Puertas adelantó el pasado mes de junio que la perrera se ampliaría con un pabellón más para mejorar la acogida y hoy, nueve meses después, sigue sin hacerse realidad.
La ampliación con este noveno pabellón se justificó entonces en los numerosos abandonos de perros que se producen en verano, pero se quedó en eso, en un anuncio, porque la obra, que en principio llevaría a cabo la brigada municipal, según la información facilitada el pasado junio por Raquel Puertas, tampoco ha llegado tras la Navidad, otra época de abandonos aderezada con bajas temperaturas.
Nueve meses por tanto después de la promesa y el anuncio, el incumplimiento está haciendo que muchos perros tengan que pasar cada noche a la intemperie, y que la Protectora se vea en la obligación de solicitar a los placentinos que donen casetas.