Además de Adenex, también la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife) ha mostrado sus dudas sobre que el complejo anunciado en la isla no afecte a la ZEPA, por lo que exige ver los informes esgrimidos por la Junta de Extremadura para considerarlo un proyecto ambientalmente viable. Además considera imprescindible que antes de realizar ninguna actuación de ese tipo se redacte y apruebe un plan de gestión de la ZEPA.
La organización conservacionista recuerda que en la propia ficha de la ZEPA elaborada por la consejería de Medio Ambiente se considera como una amenaza para ésta el desarrollo de urbanizaciones, así como otras actuaciones ligadas a este tipo de proyectos, como la colisión y electrocución en tendidos eléctricos, el aumento de caminos y pistas o las molestias humanas durante el período reproductor. Asimismo apunta que la legislación española y europea no se conforma con el parecer de la administración, «sino que requiere de informes técnicos detallados que evalúen los impactos, incluyendo la evaluación de los impactos indirectos, inducidos y acumulados, y un proceso de participación pública».
Además, y dado que el proyecto se encuentra en un espacio de la Red Natura 2000, se dice que se necesitará de un informe de no afección a dicha red, por lo que recuerda tanto a los promotores como a la Junta que para poder aprobar un proyecto de estas características tienen que asegurar que no existirá un impacto que afecte a la integridad del espacio o a las especies por las que se designó ZEPA.
Por todo ello la SEO/BirdLife considera que con anterioridad a la autorización y ejecución de proyectos de grandes dimensiones en la ZEPA de Valdecañas es imprescindible «planificar un modelo de desarrollo socioeconómico compatible con la conservación de los valores y espacios naturales afectados. De otra forma, en su opinión, corremos el grave riesgo de hipotecar el desarrollo futuro y la viabilidad de una comarca única». Responsables de Adenex se reunieron el viernes con los alcaldes de El Gordo y Berrocalejo para darles a conocer los motivos de su oposición al complejo turístico y de ocio que pretende construirse en la isla de Valdecañas y explicarles el modelo de desarrollo que proponen para la zona, diametralmente opuesto al contemplado por la empresa promotora, Marina de Islantilla. Su opción sería repartir lo que quiere hacerse entre ambos pueblos en lugar de concentrarlo en un solo punto, creando una ciudad nueva alejada de ambas poblaciones.
Ese punto de concentración es lo que se conoce en la zona como isla de Valdecañas, aunque realmente la mayor parte del año sea una península unida a 'tierra firme' por una pista que desaparece bajo el agua cuando sube el nivel del pantano. Precisamente ahí, en lo que llaman la 'primera isla', empieza nuestro recorrido por una porción de terreno de unas 140 hectáreas en la que han puesto su esperanza los vecinos de ambos pueblos, y por extensión los de otros municipios de la zona ante el incierto futuro que le espera al Campo Arañuelo. Por cierto, que su verdadero nombre es el 'cerro del burro'.
Primero una zona de ocio
La desviación hacia la isla se encuentra a unos 700 metros de abandonar El Gordo en dirección a Berrocalejo siguiendo la carretera que une las dos poblaciones bordeando el pantano. En una curva a la derecha sale una pista que nos introduce en la misma, siempre que se tome la dirección correcta y no se siga una hilera de eucaliptos que pueden llevar a engaño. Si una vez en la pista giramos a la izquierda llegaremos a esa 'primera isla', donde está proyectado hacer una zona de ocio para los dos pueblos. De cumplirse lo previsto llevaría un área de recreo, pistas polideportivas y un pequeño embarcadero, para disfrute de los 330 vecinos actuales de El Gordo, en especial los jóvenes que quedan en el municipio, y los 110 que todavía viven en Berrocalejo, donde esa juventud es cada vez más escasa.
Unos metros más adelante iría el puente que unirá la primera con la 'segunda isla', bajando el nivel de los terrenos para que siempre haya agua a ambos lados. Nada más cruzar ese hipotético puente aparece ante nosotros otra concentración de eucaliptos, el árbol que más abunda en la isla, y que de aprobarse definitivamente el proyecto dejaría sitio a las primeras de las más de 300 viviendas unifamiliares programadas, bordeando las faldas con vistas al agua. Por el contrario se asegura que se respetarán las manchas de encinas y de pinos que ahora existen, procurando integrarlos en el conjunto.
La pista se empina unos metros hasta llegar a una explanada llena de retamas, destinada a acoger los hoyos centrales del campo de golf. De allí al final de la isla apenas nos separan unos metros. Situados en el borde, y mirando abajo a nuestra izquierda, se haría la playa artificial, aprovechando un entrante de tierra. Sobre ésta, en lo alto de una loma cubierta de monte bajo y eucaliptos, irían el hotel, los bungalows, el spa o el centro de convenciones.
Vistas impresionantes
Se trata de un terreno pobre y seco, en buena parte por la desmesurada 'ambición' de los eucaliptos, que contrasta con las magníficas vistas que se abren al frente. Estamos en el centro del pantano. A la izquierda queda, separado por varios kilómetros de agua, el término municipal de Peraleda San Román; a la derecha de éste la finca 'Los Ángeles'; un poquito más allá los restos de Talaverilla (Talavera la Vieja), de los que, según los vecinos, en un día despejado se aprecia la torre de la iglesia, y finalmente el puente que salva Valdecañas entre Peraleda de la Mata y Bohonal de Ibor. A nuestra derecha está la finca Guadalperal, cuyos terrenos, igual que la práctica totalidad de Valdecañas, están calificados como ZEPA. Ahora bien, los vecinos del entorno insisten en que concretamente en ese punto, en la isla, no hay aves, al tratarse de un terreno pobre y descuidado que no ha recibido atención alguna en más de 40 años.
Ciertamente el día de nuestra visita no vimos ni un solo pájaro, aunque eso no quiere decir que sea así siempre. Los únicos animales que encontramos en el paseo de hace una semana por la isla fue un rebajo de ovejas y otro de vacas, pertenecientes a un ganadero de un pueblo cercano que no se las lleva por más veces que se lo han pedido. Ni rastro de aves, reptiles, jabalíes o venados, que vecinos de cierta edad de El Gordo y Berrocalejo aseguran había allí décadas atrás.
Desde la parte donde pastaban las vacas -dando la vuelta ya al perímetro de la isla- se divisan al fondo los primeros tejados de Berrocalejo, cuyo alcalde, Evelio García, está sorprendido por las críticas que se han hecho al proyecto «sin conocerlo». Sobre todo cuando se dice que están de acuerdo con que se aproveche turísticamente el pantano pero no en la zona elegida.
«No tienen razón bajo ningún concepto, enfatiza. Se trata de la zona más pobre que hay en todos los aspectos, si acaso con algún jabalí. Ni dormidero ni grullas ni ningún pájaro. Las aves están en la zona del ribero, que es la parte que queremos proteger, igual que la dehesa o Peñaflor (un hermoso enclave natural próximo a Berrocalejo). Si hubiera algo que se tuviera que conservar seríamos los primeros en oponernos. Pero no hay nada. Que nadie olvide que hemos sido los habitantes de estos pueblos los que más hemos trabajado para que esto se conserve así y nadie quiere que se estropee. Distinto es que se hagan cosas en un sitio que no tiene nada para evitar que los pueblos se terminen muriendo».
Más comprensivo con las opiniones de Adenex, aunque igualmente en desacuerdo, se muestra el alcalde de El Gordo, Bautista Sánchez, para quien «es su trabajo y están en lo correcto de advertir para que las cosas se hagan bien. Yo lo entiendo como una advertencia más que otra cosa. Porque sinceramente me gustaría que vinieran a visitar la isla. Está todo lleno de taramas rotas, de árboles rotos, de matas sin cuidar... Es un bosque que no tiene ni un pájaro ni un animal. Desde que existe, cuando se llenó el pantano a principios de los años 60, El Gordo y Berrocalejo no han recibido ningún beneficio de la isla porque no se le ha dado ningún uso. El dormidero de grullas está en Peraleda, aunque pueda haber algunas en El Gordo. Si tuviera algo importante sería el primero en oponerme. Pero no hay nada. Está abandonado».