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| DIFERENCIAS |
OCU: dice que en otoño de 2005 hizo un análisis de agua en Cáceres, la del grifo, y que detectó 250 miligramos de trihalometanos.
Ayuntamiento: asegura que los análisis periódicos que realiza el propio Ayuntamiento y la empresa concesionaria, Canal de Isabel II, nunca han superado los límites. El último informe de la empresa, de 19 de octubre de 2005, arroja 103,5 microgramos en la depuradora y 127 en la red de distribución. Otro análisis anterior, de 21 de junio de 2005, arroja tan sólo 83 microgramos en la red de distribución. El más reciente informe, de febrero, todavía no ha llegado, pero se espera que sea igualmente positivo. |
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Al menos seis ciudades españolas, entre ellas Cáceres, distribuyen entre sus ciudadanos agua del grifo con problemas de potabilidad, al menos según análisis realizados por la OCU en el otoño del año pasado, y otras quince capitales de provincia superan en la actualidad los límites de trihalometanos que marca la futura normativa comunitaria. Si embargo los análisis que lleva a cabo de manera periódica tanto el Ayuntamiento de Cáceres como el Canal de Isabel II, la empresa del abastecimiento, desmienten estos datos ya que nunca detectaron niveles no permitidos.
En concreto, la OCU asegura que en un análisis del agua del grifo realizado en otoño de 2005 se detectaron 250 microgramos de trihalometanos, mientras que los análisis del Ayuntamiento y de Canal de Isabel II siempre se han situado en torno a 100 microgramos o menos.
Un informe de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) sobre calidad, consumos y políticas de ahorro de agua alerta de la presencia excesiva de éstas sustancias nocivas y otras en un tercio de las poblaciones analizadas. El peligro no es inmediato, subraya la OCU, pero considera que las autoridades municipales deben ponerse manos a la obra.
El análisis parte de una pregunta elemental. ¿Sabemos lo que sale del grifo cada vez que lo abrimos? La respuesta es no. «Hay una gravísima falta de información al ciudadano», lamenta Ileana Izverniceanu, portavoz de la asociación, que presentó ayer en Madrid el informe sobre la calidad del agua.
La crítica es general, pero afecta sobre todo a los vecinos de las seis capitales que salen peor paradas del examen de sus aguas (88 localidades analizadas, un total de cien muestras captadas el pasado otoño). Son Cáceres, Ciudad Real, Zamora, y parte de Alicante, Ávila y Murcia (estas tres últimas tienen distintos puntos de suministro). En todas ellas se disparan los niveles de trihalometanos muy por encima de los actuales límites legales que determinan la potabilidad del agua, 150 microgramos por litro. Cáceres estaba entre septiembre y octubre del 2005 en los 251 microgramos por litro, el nivel más alto de todas las ciudades analizadas.
Otras 15 capitales se ajustan por poco a la normativa vigente pero vulneran el tope de 100 microgramos marcado por la directiva comunitaria que entrará en vigor en 2009, tras el actual período transitorio. Son Badajoz, Bilbao, Cádiz, Huelva, Lugo, Orense, Santander, Segovia, Sevilla, Tarragona, Valencia y parte de Ávila, Córdoba, Valladolid y Vitoria.
No dejar de beber
«Que el agua no sea potable por trihalometanos no quiere decir que haya que dejar de beberla de inmediato. El daño, si lo hay, se produce después de largos períodos de tiempo», aclara Belén Ramos, técnico de calidad de la OCU. Se trata tan sólo de una llamada de atención a los municipios afectados para que apliquen las medidas necesarias para neutralizar el problema.
La solución ¯dice la OCU¯ es sencilla, filtros de carbón activado en las plantas potabilizadoras municipales que depuran el agua para el consumo humano. Paradójicamente, algunas de las ciudades incluidas en la lista negra ya cuentan con este mecanismo de seguridad, «pero o no lo utilizan bien o no hay el mantenimiento adecuado para que funciones bien», recalcan.
El estudio de la OCU incluye otros cinco parámetros de calidad del agua de grifo de los municipios examinados, y en todos los casos Cáceres supera los análisis de manera satisfactoria. La turbidez es evidente y supera los límites tolerables en el agua de Ávila-norte, San Sebastián, Orense y, sobre todo Huesca. Los nitratos, contaminación por abonos, pueden causar graves daños a la salud y su presencia es más común en las áreas rurales, pero los niveles detectados son mínimos. La microbiología arroja resultados satisfactorios. La conductividad es alta en varios puntos del litoral mediterráneo. Y, finalmente, la geosmina, contaminación por algas que no suele ser tóxica pero altera el olor y el sabor del agua, aparece en las muestras de agua de Bilbao, Alicante, León, Valencia, Murcia y Santander.
Ayuntamiento cacereño
El Ayuntamiento de Cáceres salió ayer mismo al paso de las conclusiones del informe de la OCU y resaltó que el agua que se consume no sólo cumple las condiciones de potabilidad sino que se puede considerar de «alta calidad».
Martín Díaz, técnico de control de agua del Ayuntamiento, explicó a este periódico que todos los análisis periódicos que se hacen han dado parámetros dentro de la normalidad. En igual sentido se pronunció Rosa Hernández, jefe de producción de agua de Canal de Isabel II, empresa que hace también sus análisis periódicos, varios de los cuales son más completos, al menos cuatro o cinco al año, para detectar los trihalometanos. El último disponible, de octubre de 2005, arrojan 103 y 127 microgramos por litro, por debajo de los 150 permitidos. Además de análisis completos, el Ayuntamiento y el Canal de Isabel II realizan otros análisis más frecuentes, con tomas en la red, en la depuradora y en los depósitos, aunque no en los grifos dentro de los hogares, que pertenecen a los propietarios.
250 microgramos
En esas mismas fechas, el informe de la OCU arrojó 250 microgramos, pero el Ayuntamiento advierte de que los análisis que le corresponden son en la red general y no en la red interna de las viviendas, que pueden arrojar otros parámetros y que es donde los ha hecho la OCU.
El Ayuntamiento y Canal de Isabel II lanzan, pues, un mensaje tranquilizador a los consumidores en el sentido de que pueden seguir bebiendo agua de la red de distribución y que no existe riesgo para la salud y ni siquiera certificación de parámetros sobrepasados en los análisis propios.
Sobre la solución que apunta la OCU para rebajar los trihalometanos, los filtros de carbón activo, afirman que también es útil la aplicación de permanganato potásico, como se ha planteado ya Cáceres.