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PLASENCIA
Plasencia
El escultor Antonio Blázquez inicia las creaciones del futuro museo al aire libre
Esta iniciativa ha sido subvencionada por la Concejalía de Turismo con 1.400 euros Se ubicará en unos canchos del Berrocal
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El proyecto, que data de 1985, fue aprobado el pasado año. La concejala de Turismo, Raquel Puertas, dio el visto bueno y comprometió presupuesto -1.400 euros- a una iniciativa del escultor placentino Antonio Blázquez que pretende crear en los canchos del Berrocal, al final de Sor Valentina Mirón, detrás del cuartel de la Guardia Civil de Tráfico, un museo al aire libre.

Una nueva instalación en la que el artista ya ha comenzado a trabajar, aunque no será una realidad hasta dentro de dos años, pero que supondrá, en cualquier caso, la recuperación de un espacio hoy abandonado y deteriorado.

No obstante, el proyecto que maneja Antonio Blázquez recoge una inversión global de 5.668,49 euros para material y herramientas de trabajo. De momento, el escultor cuenta con una ayuda municipal de 1.400 euros comprometidos por Turismo, «pero tendré que continuar buscando fondos para conseguir hacer realidad el proyecto», aseguró ayer el artista placentino. Fondos que tratará de hallar en otras administraciones e instituciones para conseguir que el primer museo al aire libre de la capital del Jerte sea una realidad. Él ya ha comenzado a trabajar en su taller y en la finca municipal de Capote, en la elaboración de los elementos precisos que cambiarán, posteriormente, la imagen de los canchos del Berrocal. En principio, su objetivo es dotar al museo de una docena de obras.

Añadir pero no esculpir

Acciones escultóricas que no tienen nada que ver con las únicas esculturas con las que cuenta Plasencia al aire libre, las ejecutadas en Valcorchero. «No quiero esculpir el cancho hasta obtener una imagen, una figura que todo el mundo pueda reconocer, sino que en esta ocasión lo que quiero hacer es añadir al cancho otros materiales para poner en valor la propia roca», defendió ayer Antonio Blázquez.

Es lo que se llama 'arte de la tierra', una corriente que surgió en los 60 en Estados Unidos y que también se ejercita con fuerza en Europa. «No se trata de un arte objetual, una escultura en la naturaleza, sino de hacer una obra que reaccione conjuntamente con el paisaje circundante», agrega el escultor.

Antonio Blázquez pretende crear en los canchos del Berrocal que le ha cedido el Ayuntamiento un paisaje escultórico dentro de un paisaje natural, a través de acciones que no deben modificar los elementos naturales, «que por sí mismos tienen un valor plástico, sino que más bien se pretende complementarlos aportando acciones precisas que deriven en un mayor interés estético de los elementos que no posean dicho valor por sí mismos».

Hierro y pizarra

Por lo tanto, la actuación sobre las rocas «no consistirá en quitar, sino en añadir, o mejor aún en interrelacionarlas por medio de diversos recursos como arcos, volúmenes geométricos u orgánicos, líneas, huecos,...». Y serán hierro, pizarra y hormigón los materiales que utilizará, fundamentalmente, Blázquez para transformar los canchos.

De hecho, el artista pretende levantar, por ejemplo, un monolito de unos cinco metros de altura en el museo a base de piedras entrelazadas con hierro; otra obra de ocho metros también con hierro, hormigón y pizarra; una especie de araña con patas de hierro cubrirá otro cancho del Berrocal; una gran red de triángulos de hormigón unidos por hierro se posará sobre otra gran roca, etcétera. Serán, en cualquier caso, acciones que transformarán el actual paisaje y que no dejarán indiferentes a nadie. Un arte abstracto que modificará los canchos del Berrocal pero respetándolos siempre.

Por este motivo, el escultor asegura que necesita un plazo de dos años para hacerlo realidad, «para conseguir que merezca la pena visitar este peculiar museo». Primero, tanto en su taller como en finca Capote, trabaja con los elementos añadidos que permitirán ver los canchos como obra de arte y, después, tendrá que montar las grandes esculturas ya en los espacios seleccionados, cuando los placentinos podrán comenzar a apreciar el museo al aire libre.




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