En el 2006 está prevista la Reforma de la Organización Común de Mercado (OCM) del sector vitivinícola, aunque es muy posible que no se apruebe hasta el 2007. La primera reunión interna de la Comisión se ha celebrado el pasado enero. Ha sido el pistoletazo de salida de un proceso de cambio, necesario en un sector con excesivas producciones, lo que ha generado problemas importantes de comercialización que deben ser resueltos. Además, la cada vez más fuerte competencia con los vinos de países terceros hace necesaria una reforma que refuerce el papel de la viticultura europea.
Se trata de un mercado que, como otros del sector agrario, está sufriendo una paulatina reducción de rentas. De la misma manera que en muchos cultivos se está tendiendo al desacoplamiento de las ayudas, en el sector del vino es importante mantener gran parte acoplada, dependiendo de la producción. Un elemento clave para poder proteger nuestro mercado es la fijación de las prácticas enológicas. Un listado que debe ser único para toda la UE, al menos en lo que se refiere a las medidas generales.
En el ámbito de dichas prácticas, la Comisión Europea ha aceptado que Alemania siga experimentando con la utilización de viruta de madera. Se trata de una medida aprobada por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en el 2001, que de hecho ya se está usando, por ejemplo, en EE. UU. Según el presidente de esta organización, el alemán Wittowski, «es lo mismo meter el vino en madera que la madera en el vino».
Mientras tanto, el MAPA todavía no ha adoptado una posición al respecto, aunque parece decantarse por favorecer la competitividad de determinados vinos españoles, dando el visto bueno a esta discutida práctica. Ahora, uno de los aspectos que queda por aclarar es cuándo se va a regular, lo que probablemente se haga en la nueva Reforma de la OCM. Otro asunto que preocupa más que la práctica en sí misma, es si ésta va a ser de aplicación sólo para vinos de mesa o de la tierra, o también se hará extensiva a las denominaciones de origen.
También queda por resolver la forma en que las bodegas reflejarán en el etiquetado la utilización de virutas, que al menos deberá plasmar claramente las diferencias con los vinos envejecidos en barrica. Tampoco se conoce todavía el tipo de material que se podrá incorporar al vino, que podrían ser las mencionadas virutas, tablas e incluso serrín. En definitiva, se abre una puerta que difícilmente se va a cerrar, sobre todo si la UE mantiene la idea de desarrollar y hacer efectivos los Acuerdos del Vino adoptados con EE. UU. el 2005.
En Extremadura
En el caso de Extremadura el efecto de esta norma se dejaría sentir sobre todo en las bodegas amparadas en la joven D. O. Ribera del Guadiana. Las inversiones realizadas por los bodegueros en la adquisición y reposición de barricas serían menos rentables en caso de que se autorice esta práctica. Por otro lado, los Vinos de la Tierra de Extremadura sí podrían beneficiarse de una norma que les permitirá competir asumiendo unos costes mucho más reducidos en la fase de envejecimiento. En cualquier caso, poco tiene que ver la realidad extremeña con la de las grandes zonas productoras, como La Rioja, que dispone de 1,3 millones de barricas. Para muchas bodegas extremeñas el envejecimiento 'con' madera puede ser una buena alternativa frente al costoso envejecimiento 'en' madera.
En cualquier caso, lo que queda claro es que dentro del sector vitivinícola no sólo existen notables diferencias entre unos Estados y otros, sino también entre las diferentes regiones productoras. Esto hace necesario que la futura reforma, además de aprobar medidas generales, permita determinadas acciones particularizadas a cada territorio. Ver si va a pasar como en el sector del tomate transformado, en donde una mala planificación de las inversiones, apoyada por una errónea apuesta política, le ha llevado a su propio estrangulamiento. Además, al no haber estado regionalizados los cupos y las consiguientes sanciones por sobreproducción, han arrastrado a otras zonas que sí ajustaron a tiempo sus producciones.