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Crecen las investigaciones de la Uex en el ámbito socio-sanitario
Varios proyectos han presentado sus conclusiones sobre fibromialgia o los problemas de masa ósea Parkinson, movilidad de los niños con síndrome de Down o la obesidad son otros estudios en marcha
Desarrollados desde distintos departamentos y centros, los proyectos investigadores de la Universidad de Extremadura (Uex) en el ámbito socio-sanitario se abren camino en la búsqueda de soluciones prácticas a diferentes enfermedades.

Coincidiendo prácticamente en el tiempo, se han conocido las conclusiones alcanzadas en estudios sobre la fibromialgia o la masa ósea (problemas de osteoporosis y fracturas).

La Uex, además, tiene en marcha estudios sobre el parkinson, la obesidad o la psicomotricidad de los niños con síndrome de down, entre otros. Estos tres últimos, por ejemplo, han sido incluidos en la relación de proyectos subvencionados por la Consejería de Sanidad y Consumo.

En este tipo de investigaciones sociosanitarias ha cobrado protagonismo la joven Facultad de Ciencias del Deporte.

Allí es donde el profesor Pablo Tomás Carús ha llevado a cabo su estudio sobre la fibromialgia y el modo en que el ejercicio acuático puede ayudar a las personas que padecen esta enfermedad.

Según las conclusiones alcanzadas, el entrenamiento en el agua mejora la calidad de vida de estos pacientes, mayoritariamente mujeres. En concreto, tras un entrenamiento de 12 semanas se pudo comprobar que se «redujo el dolor y los problemas emocionales de las mujeres con fibromialgia severa, además de aumentar su fuerza muscular».

Tomás Carús explica que los pacientes de fibromialgia sufren un dolor muscular generalizado y fatiga, así como ansiedad, sueño no reparador y rigidez. «Un conjunto de síntomas que reduce su calidad de vida y aumenta el uso del sistema sanitario».

Para reducir estos síntomas, los enfermos recurren, además del tratamiento farmacológico que se le aconseja, a un tipo de ejercicio físico de «bajo impacto», como el yoga, caminar o suaves ejercicios de aerobic.

Sin embargo, la investigación del profesor de la Uex señala que «también la balneoterapia, esto es, baños de agua caliente, resulta útil para disminuir el dolor de estos pacientes».

Calidad de vida

En este sentido, se precisa que con el ejercicio se puede mejorar la calidad de vida de estos ciudadanos «siempre y cuando se trate de un ejercicio físico adecuado». «Se necesita una dosis suficiente para mejorar, pero no excesiva porque supondría un estrés que incluso podría agravar la severidad de la fibromialgia».

Hasta el momento, eran pocas las investigaciones que habían estudiado los efectos del ejercicio en el agua en pacientes con fibromialgia.

En su investigación, dirigida por el profesor Narcís Gusi Fuertes, Pablo Tomás Carús trabajó con 34 mujeres, a las que dividió en dos grupos. Unas trabajaron en piscina de agua caliente durante 12 semanas y las otras, no.

El resultado alcanzado indica que el primer grupo experimentó mejoras en la reducción del dolor (107%), problemas emocionales (74%), vitalidad (55%), función física (53%), función social (46%) y salud mental (38%).

La terapia seguida resultó especialmente beneficiosa para capacidades como subir las escaleras.

La investigación, financiada también por la Consejería de Sanidad, ha contado con la colaboración de dos especialistas finlandeses, Arja Häkkinen y Keijo Häkkinen. Las conclusiones se divulgarán en publicaciones científicas especializadas, como 'Arthritis&Rheumatism'.

De modo complementario, el estudio ha permitido desarrollar formas objetiva de evaluación que pueden ser utilizadas en pruebas periciales para que los tribunales determinen el grado de discapacidad de una persona.

Osteoporosis

Por otra parte, la tesis doctoral de José Luis Bote Mohedano, leída en la Escuela de Enfermería y Terapia Ocupacional, ha llegado a la conclusión de que el consumo de fármacos anticoagulantes orales afecta negativamente a la masa ósea, lo que puede derivar en problemas de osteoporosis y fracturas para el paciente.

El grado de incidencia, según se ha detectado, es mayor en hombres que en mujeres.

La investigación se ha desarrollado en el Hospital de Mérida con un total de 120 pacientes de ambos sexos que toman anticoagulantes orales. Los resultados fueron cotejados con los de otros individuos sanos de la misma edad. Ambos grupos se sometieron a estudios de tipo antropométrico, densiométrico y bioquímicos.

Según el investigador, en el caso de los hombres disminuye tanto la masa ósea cortical como trabecular, mientras que en las mujeres sólo afecta a la segunda el consumo de anticoagulantes.

La tesis doctoral de Bote Mohedano ha sido dirigida por los profesores Pedrera Zamorano y Rey Sánchez y calificada con sobresaliente cum laude.

Parkinson

También desde la Escuela de Enfermería y Terapia Ocupacional, el catedrático José Manuel Fuentes, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular y Genética, desarrolla un estudio sobre la enfermedad de parkinson y su relación con el uso del paraquat, un pesticida de frecuente utilización en tareas agrícolas.

El proyecto pretende determinar la participación de un mecanismo celular, denominado autofagia, en los procesos de neurodegeneración que se producen tras la exposición de una persona al pesticida, incluso a muy bajas concentraciones.

Fuentes coordina en la Uex el grupo de investigación 'Neurodegeneración. Mecanismos moleculares y modos de protección', que ya posee una amplia experiencia en este tipo de estudios en los que trabaja desde hace unos 10 años.

En la actualidad, está en contacto con la Consejería de Sanidad para el establecimiento de un Plan Funcional que pudiera permitir una financiación sostenida en neurodegeneración y enfermedades neurodegenerativas.

Síndrome de down

También cuenta con financiación de la Consejería de Sanidad, por otro lado, el proyecto coordinado por el profesor de la Facultad de Ciencias del Deporte Kostantinos Gianikellis sobre la motricidad de personas con síndrome de down.

Según ha explicado Gianikellis, este tipo de personas «tienen muy poca espasticidad», es decir, sufren de hipotonía, justo lo contrario que en el caso de los paralíticos cerebrales (también han realizado una investigación para la mejora de la motricidad de este colectivo, en colaboración con la asociación Aspace).

«La psicomotricidad humana es distinta según qué tipo de persona. Con este proyecto queremos determinar el control de los movimientos de las personas con síndrome de down y ver qué tipo de rehabilitación física deben seguir para mejorar», explica.

El profesor de la Uex asegura que es la primera vez que un estudio de este tipo se realiza en nuestro país.



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