De seguir así, cualquier día nos cobran una tasa por traspasar esas puertas peatonales que dan acceso al Cementerio nuevo de nuestra capital, ya que en la central, además de permanecer cerrada, han puesto la placa de prohibición (10,30 horas del día 24 de diciembre pasado).
Dado mi estado -recién operado- traté de solicitar permiso para entrar con el coche hasta el pabellón 26, algo retirado para ir caminando dado mi problema físico. No había nadie en las proximidades y aunque quizás estuviera cumpliendo con su obligación da la impresión de que allí falta personal.
He observado a personas de edad o con problemas físicos que tras desplazarse hasta el Cementerio optaron por darse la vuelta sin apearse siquiera del coche tras ver la señal de prohibición que han colocado. Yo me considero afortunado porque en octubre logré entrar con mi coche, aunque el último tramo del camino lo hice muleta en mano.
¿Puede saberse a qué pardillo se le ha ocurrido dificultar el acceso al camposanto a quienes sufrimos alguna deficiencia física, ya sea permanente o circusntancial, que nos impide caminar con soltura? ¿Estarán estudiando cobrar un tique de entrada? Ya no me extraña nada. Y es que con tal de paliar el déficit municipal son capaces de cualquier cosa