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Martes, 3 de enero de 2006
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TELEVISIÓN
CRÍTICA DE TV
Morancos
Los Morancos presentaron el domingo su nuevo programa en Telecinco: se llamará 'Channel nº 5' y dibuja algo así como un canal de televisión moranquiano con sus informativos, sus debates (¿ein?) y su crónica rosa. Lo de la otra noche no ha sido todavía un estreno, sino, por decirlo así, una cata. Este oficio se está poniendo cada vez más duro. No me refiero al de los Morancos, que también, sino sobre todo al mío, obligado año tras año a decir las mismas cosas sobre la misma gente. Los Morancos llevan tanto tiempo en la tele que todos hemos dicho ya varias veces todo sobre ellos. Por consiguiente, nadie se sorprenderá si a estas alturas señalo que Los Morancos nunca me han hecho gracia. Vaya la declaración por delante para que nadie presuma en estas líneas una objetividad que, después de tantos años de convivencia forzosa, es sencillamente imposible. Y vaya también por delante el dato de que esta reaparición de los hermanos Cadaval en pantalla puede evaluarse como un gran éxito: 4,4 millones de espectadores (24,3% de 'share'), es decir, muchísima gente.

Respecto al programa, la verdad es que parece bastante barato: aparte de algunas actuaciones de invitados, la puesta en escena resulta demasiado escueta, como si todo se hubiera grabado en quince metros cuadrados, y el recurso a trucos de imagen es muy primario, con montajes de aire artesanal. En el apartado propiamente cómico, los 'gags' son bastante irregulares. Algunos llaman la atención por su vigor, sorprendente, como el azote al aventurero Marichalar. Otros son intolerables por lo procaces, como el de los hijos de Isabel Preysler a los sones de «Dime niño de quién eres», o como la parodia de 'Grease' con transexual. Y aún otros resultan, cuando menos, poco oportunos, como el de la boda de Farruquito. Los hay que mantienen el tono habitual del humor andaluz -sin duda, el verdadero punto fuerte de los cómicos-, como el número de los cursos de flamenco para la alta burguesía local. Y los hay, llamativamente, de género político, lo cual es nuevo en su habitual repertorio televisivo. ¿Por qué esta innovación? Los hermanos Cadaval, por un misterioso cálculo de carácter ideológico que a este escriba se le escapa, parecen haber colegido que convenía imprimir a su humor ese giro. Y así nos obsequiaron con una caricatura del trío de las Azores -sentido de la actualidad, se llama la figura- y una parodia de debate entre una derecha salvaje y una izquierda blandita y gay. Bien es cierto que los Morancos nunca se han caracterizado por su sensibilidad hacia los matices, así que no hay por qué esperar que vayan a empezar ahora. Las primeras cifras parecen apuntar a un éxito de los Cadaval en Telecinco. Cabe alegrarse por ellos.



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