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Lunes, 2 de enero de 2006
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PROVINCIA DE BADAJOZ
Badajoz
Los pocos bares abiertos ayer optaron por acoger a fumadores
El Ayuntamiento emitió una circular con la prohibición total de fumar en sus dependencias, en las que se repartieron carteles recordatorios Algunos fumadores se enfadan por una ley que casi les convierte en proscritos, pero nadie piensa hacer 'casus belli' de su nueva situación
Muy pocos bares estaban abiertos en la mañana de ayer después de la celebración del Año Nuevo, así que los que tenían el cartel de que se permitía fumar se convirtieron en refugio de los fumadores que, un poco agraviados y otro tanto desorientados, parecían buscar amparo en algún local donde otros fumadores les reforzaran su moral de resistentes.

Aplastados por el peso de la nueva realidad legal, los fumadores acataron la prohibición de fumar en los lugares públicos. En el mesón Los Monteros, por ejemplo, poco antes de las doce había decenas de personas pero ninguna fumaba, a pesar de que el local lo permite. Paco, uno de los camareros, aseguraba que los clientes están muy concienciados y que sin duda saldrían a la calle en caso de que se les prohibiese fumar.

En La Marina también se permite fumar y, de hecho, varias personas se acercaron a sacar paquetes de la máquina de tabaco con la alegría del sediento que encuentra una fuente. Juan Barroso, el encargado del local, asegura que a pesar del cartel, varios clientes se habían dirigido a él inquiriendo si les era posible encender un pitillo. Una de las trabajadoras extrajo un paquete de la máquina y aseguró que desea dejarlo porque 'la caja de cambios' (y se golpeaba el pecho) está ya un poco cascada.

En la barra de este local se acoda con unos amigos Joaquín Suárez Rodríguez, que es dueño del estanco más antiguo de Badajoz, el situado en la calle Zapatería que ya ha cumplido 104 años. Teme el descenso de venta de tabaco a causa de la ley, que le pilla ya con 58 años, aunque reconoce que ya hace años que la gente va dejando esta afición. Pero su verdadera sospecha es que estos tiempos acaben resucitando los viejos fantasmas del estraperlo. Joaquín espeta a las autoridades que el alcohol también mata y no se han tomado medidas tan estrictas con los automóviles.

En la puerta del Hospital Materno Infantil, dos trabajadores se fumaban el cigarrito en el exterior. No aceptan hacerse fotos porque temen que puedan prohibirles utilizar este espacio para dar unas caladas. Uno de ellos se queja de «estar perseguidos como delincuentes», cuando antes se podía fumar en la sala de espera.

Ayuntamiento

Lo último que se preguntó Chelo, una trabajadora municipal cuando cerró el despacho del Ayuntamiento el pasado viernes es si tendría que retirar los ceniceros del Gabinete de Prensa. Con cierta frustración, Chelo admitía tener que ir a la calle para fumar pero aseguraba que siempre ha sido una fumadora consciente que procuraba no molestar a nadie y dejó alto el pabellón cívico de los fumadores advirtiendo que ella no dejaría «las colillas en el suelo, como hacen los dueños de los perros con las cacas».

Para entonces, el concejal de Personal ya había distribuido la circular que expresaba 'la prohibición total de fumar' en los centros y dependencias municipales. José Antonio Monago repartió además carteles recordatorios para poner en los despachos.

El concejal dice que los funcionarios municipales tendrán que fumar en su media hora de desayuno, ya que la filosofía de la norma no es permisiva precisamente. «Tolerancia cero», asegura, aunque se podrá fumar en los patios y lugares abiertos. La permanencia en el puesto de trabajo es obligatoria, por lo que no será posible salir de vez en cuando a fumar a la calle. El caso no está contemplado en los códigos de las tarjetas de control.

Monago, que reconoce que era habitual fumar en las reuniones semanales de Junta Local de Gobierno, dejó el tabaco el 10 de diciembre un poco por la obligación legal y otro poco por creer que es una batalla perdida y el derecho del no fumador prevalece sobre el del fumador.



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