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La mitad de las embarazadas gana más peso del recomendado

Una mujer embarazada.
Una mujer embarazada. / Archivo
  • Los expertos vinculan la obesidad durante la gestación a mayores riesgos de aborto espontáneo y cesárea para la madre y de ser un adulto con sobrepeso para el niño

En el caso de las embarazadas, seguir los consejos de las abuelas no es nada recomendable. “Aquello que se decía antes de que en el embarazo hay que comer más era una secuela de la posguerra. Las cosas no son así”, asegura Felipe Casanueva, presidente en funciones de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO). De hecho, en las consultas de los ginecólogos, la obesidad de las gestantes se está convirtiendo en una seria preocupación. En la actualidad, el 23% de las embarazadas en España tienen sobrepeso e incluso otro 22,2% son obesas, un grave problema de salud que puede derivar en enfermedades tanto para la madre como para el futuro niño.

El Día de lucha contra la obesidad, que se celebra el 15 de diciembre, se centra este año en la prevención de los problemas de peso en las embarazadas. Los médicos recuerdan que las gestantes deben coger por término medio entre 10 y 12 kilos, pero no más. El doctor Luis Ortiz Quintana, miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO), subraya que cuando se gana por encima de esta cifra el embarazo se convierte en una “lotería”: tienen dos veces más riesgo de aborto espontáneo; dos veces más riesgo de cesárea, tres veces más riesgo de mortalidad perinatal, tres veces más riesgo de diabetes gestacional; tres veces más riesgo de que el niño sea excesivamente grande al nacer; cinco veces más riesgo de hipertensión arterial; nueve veces más riesgo de preeclampsia (complicaciones durante el embarazo) y tres veces más riesgo de ser un niño y adulto obeso.

La doctora Susana Monereo, secretaria general de la SEEDO, explica que se están encontrando con mujeres que han cogido hasta 24 kilos durante el embarazo. “Y la paradoja es que el niño puede ser bajo peso porque se queda sin nutrientes por la obesidad de la madre”, relata. Una mujer gestante es obesa cuando su Índice de Masa Corporal (IMC) es igual o superior a 30 kg/m² (masa entre estatura al cuadrado).

Los expertos inciden en que el riesgo no solo está en las mujeres obesas que se quedan embarazadas, sino también en las embarazadas que engordan demasiado. Y es que en estos casos, se producen en la gestante cambios epigenéticos con los que el niño tendrá que convivir para siempre. El entorno metabólico en el que se desarrolla el feto, insisten, tiene una influencia decisiva en lo que será el metabolismo del niño y en la composición de su microbiota (su flora intestinal) y, por tanto, en el riesgo futuro que tendrá ese adulto de sufrir diabetes o hipertensión.

Rechazan que haya que «comer por dos»

Entre los consejos que ofrecen los profesionales destacan dos: cuidar la alimentación y realizar actividades físicas. Así, recomiendan evitar el consumo de alimentos con excesiva grasa, azúcar y sal y una dieta variada y equilibrada. En el primer trimestre del embarazo no hay que coger peso y las necesidades nutricionales solo aumentan a partir del segundo. Rechazan, además, que haya que “comer por dos”. “Hay un aumento de gasto de energía, pero siempre controlado”, apunta el doctor Albert Lacube. La doctora Monereo pide a las gestantes que presten especial atención al calcio, al hierro y al ácido fólico, que se pueden suplementar. “Durante el segundo trimestre se debe incrementar la dieta en 300 calorías; en el tercer trimestre, en 450, y durante la lactancia, en 500”, añade.

Los médicos recuerdan que durante el embarazo se puede hacer ejercicio suave, que tiene beneficios para la madre y para el feto, como caminar, nadar o andar en bicicleta, y que esto tiene que ser todos los días, “no se puede dejar solo para el fin de semana”, agrega Lacube. Desde la semana 34 hasta el parto el ejercicio tiene que estar centrado en la correcta movilización pélvica para reducir cesáreas, tiempo y número de contracciones en el parto. Y destacan la importancia de que la mujer, después de dar a luz, vuelva a su peso normal y no se quede con 10 kilos de más, como sucede en ocasiones, que ya no se quitan nunca.

En las consultas aprecian que el problema de la obesidad en las embarazadas se encuentra en mayor proporción en mujeres con niveles socioeconómicos medio-bajo y en inmigrantes. Y a la inversa, atienden a gestantes de niveles altos que, en el intento de no engordar durante el embarazo, no alcanzan el peso adecuado.

“El embarazo es un momento muy bueno para prevenir la obesidad porque podemos quitársela a las generaciones futuras de nuestra familia”, concluye la doctora Monereo.