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El otro valor del ejercicio físico en niños

Unos niños en una competición ciclista.
Unos niños en una competición ciclista.
  • El deporte se convierte en una herramienta para calar valores como el trabajo en equipo, el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia, la autoestima, la obediencia y el respeto

Psicólogos, pedagogos, sociólogos y educadores siempre han destacado el valor educativo del deporte para el desarrollo psicosocial del individuo y como medio de integración social y cultural. Cuando un niño ha elegido una actividad deportiva en la que se siente cómodo, muchos de los grandes valores de la sociedad se plasman en este ámbito de una forma clara y muy práctica. "El deporte para niños, y especialmente el deporte en equipo, contribuye también a mejorar las relaciones sociales entre los niños, que han de colaborar para alcanzar los objetivos del conjunto siempre que se basen en la cooperación de todos los participantes sin hacer distinciones por las mejores o peores dotes deportivas de cada uno", señala Lola Garrido, Psicóloga y Especialista en Coaching Deportivo que forma parte del equipo docente del Instituto de Estudios Deportivos – IESPORT.

Son muchos los valores que pueden trabajarse mediante la práctica deportiva. Hablamos de los valores utilitarios (como son el esfuerzo, la dedicación o la entrega), valores relacionados con la salud (cuidado corporal, hábitos alimentarios o higiénicos) y valores morales (trabajo en equipo y respeto a las normas), según señalan Mònica Amat y Albert Batalla Flores en ‘Deporte y educación en valores’, en Aula de Innovación Educativa (2000). Sin embargo, dejan claro que para educar en valores, el deporte debe plantearse de forma que permita: fomentar el autoconocimiento y mejorar el auto concepto, potenciar el diálogo como mejor forma de resolución de conflictos, la participación de todos, potenciar la autonomía personal, aprovechar el fracaso como elemento educativo, promover el respeto y la aceptación de las diferencias individuales y aprovechar las situaciones de juego, entrenamiento y competición para trabajar las habilidades sociales encaminadas a favorecer la convivencia.

El deporte se convierte en una herramienta para enseñar a todos, pero sobre todo a los más jóvenes, valores positivos como el trabajo en equipo, el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia, la autoestima, la obediencia y el respeto. Patricia Ramírez Loeffler, Psicóloga del deporte y de la salud, señala que se trata de valores "que la gente lo pueda aplicar la vida” y a los que hay que darles la importancia que tiene empezando desde los colegios. “No nos damos cuenta de lo importante que es el ejercicio, por los beneficios que tiene también en el ámbito mental, ya que mantiene el cerebro joven, genera entusiasmo, juego, felicidad... Valores todos estos muy importantes para educar a los niños".

Compromiso

Los niños que practican deporte descubren el compromiso y la responsabilidad que asumen y tienen con el equipo. Los niños aprenden a que no pueden ‘fallar’ a sí mismo, a sus compañeros y a su entrenador porque gracias a esta entrega o implicación, se consiguen los resultados –no tanto deportivos- como sociales. "Son niños y adolescentes que aprenden lo que es tener un objetivo común y como colaborar entre todos para alcanzarlo y por tanto, la tolerancia hacia la frustración también se trabaja de una forma muy interesante", asegura la psicóloga Lola Garrido.

Trabajo en equipo

El deporte se convierte en la mejor semilla para lo que el niño podrá encontrarse a lo largo de su vida tanto en los estudios, en la familia y en el mundo laboral porque el trabajo cooperativo es un valor que se debe adquirir desde pequeños. Un deportista, aunque practique un deporte individual, no lograría los objetivos sin el apoyo de un equipo (entrenador, compañeros o entorno). "Al jugar en equipo y trabajar en él se fomentan valores como la solidaridad, la tolerancia, el respeto, la paciencia y la capacidad de compartir", asegura Garrido.

El otro valor del ejercicio físico en niños

Cooperación

"El deporte para niños, y especialmente el deporte en equipo, contribuye también a mejorar las relaciones sociales entre los niños, que han de colaborar para alcanzar los objetivos del conjunto siempre que se basen n la cooperación de todos los participantes sin hacer distinciones por las mejores o peores dotes deportivas de cada uno. Un entrenador hábil puede encontrar y destacar en cada niño un talento oculto que permita que el resto del grupo respete y valore a ese compañero", desvela la psicóloga del equipo docente del Instituto de Estudios Deportivos – IESPORT. El deporte permite a los niños entender que sus limitaciones se minimizarse gracias las virtudes de sus compañeros y viceversa. La suma de las partes les hace a todos mejores.

Esfuerzo

"A la hora de obtener un resultado deportivo hay que tener en cuenta que la suma de las aportaciones de cada uno contribuye en la obtención del resultado deseado y por tanto, el entrenador/a va a ir trabajando la suma de las individualidades para constituir una realidad más grande, que es el equipo", desvela la psicóloga. Los niños aprenden que hay que esforzarse para conseguir aquellos logros que quieren con trabajo y esfuerzo, dos conceptos que pueden llevar a los estudios y el trabajo. El talento sin esfuerzo no se desarrolla.

Socialización

"El valor del trabajo en equipo en la actividad deportiva, cobra una importancia capital ya que cualquier niño sale de sí mismo y de su egocentrismo, para interrelacionarse con otros niños tanto en su equipo como con los participantes de otros equipos", apunta Gallardo. Los niños más tímidos encuentran en el deporte la vía para descubrir la importancia de las relaciones sociales y de lo sencillo que es comunicarse con los demás cuando hay algo en común. Además, la psicóloga señala que "las relaciones que se consolidan en este ámbito suelen ser sólidas y duraderas".

Fe y perseverancia

El deporte les permite a los niños descubrir la importancia de no perder la fe, de ser perseverantes y de no perder nunca la esperanza. Con la práctica deportiva se acostumbran al pensamiento positivo a pesar de las dificultades de un resultado o de una marca que deben superar para seguir creciendo y subir de nivel. Los retos y los desafíos les hacen ser perseverantes en su tarea. "Los deportes de equipo fomentan ayudan a enfrentarse, desde la cooperación, a los triunfos y a las derrotas. Son niños y adolescentes que aprenden lo que es tener un objetivo común y como colaborar entre todos para alcanzarlo y por tanto, la tolerancia hacia la frustración también se trabaja de una forma muy interesante", asegura.

El otro valor del ejercicio físico en niños

Obediencia y disciplina

"Los niños suelen tender a seguir sus propios intereses y por tanto el aprender y respetar las normas y reglas de un deporte les permite interiorizarlas y aceptarlas", asevera Lola Gallardo. La disciplina suele ser una palabra que provoca rechazo entre los más pequeños, pero hay que hacerles entender que detrás de cada gol, de cada canasta, de cada victoria y de cada éxito hay muchas horas de trabajo y preparación que sólo pueden conseguirse con disciplina y obediencia a lo que pide el entrenador.

Autoestima

Habitualmente, los deportistas felices suelen conseguir mejores resultados porque conocen sus virtudes y aceptan sus limitaciones. Y no sólo en el deporte, ya que la autoestima es la base del desarrollo individual de cada persona. "Cualquier deporte puede ser de lo más positivo desde edades bien tempranas siempre que se enfoque desde la capacidad de disfrutar y de construir", advierte la psicóloga. Porque no hablamos de sentirse el mejor, sino de saber que puedes trabajar más y mejor que el rival.

Respeto

En el deporte y en la vida, respetar a los demás es fundamental. Solo cuando respetas al rival estás en disposición de superarle porque es la base de cualquier deporte individual y en equipo. Es vital inculcar a los más pequeños que hay que respetar a los entrenadores, a los compañeros, a los rivales, a los árbitros y, sobre todo a uno mismo.