Tras dos tragedias, una bañada por la música flamenca y otra por la propuesta alternativa de Animalario, el Festival de Mérida coge otro camino poco clásico. Llega 'El Brujo', sinónimo de palabra. Palabras a raudales, mejor dicho. El prestigioso y veterano actor cordobés se viste de una religiosidad laica y de un misticismo a prueba de agnósticos para representar un monólogo de más de cien minutos en el que disecciona, a su manera, un texto sagrado, 'El Evangelio de San Juan'. Fuera del ámbito y temática grecolatinas, el montaje de Rafael Álvarez, que se estrena en Mérida antes de ir a Casas de Reina, Alcántara y Niebla, presenta una apuesta descarnada por la tradición narrativa oral plagada de metáforas para contar «los misterios del hombre».
De nuevo, el juglar El Brujo en escena. Sólo otra vez. Ahora, en el imponente Teatro Romano de Mérida, un escenario que devora a los mediocres y que ensalza a actores como José Sancho, extraordinario en unas 'Memorias de Adriano' de 1998 que perviven en la memoria popular como ejemplo perfecto del dominio de la palabra en boca de un solo actor. No fue un monólogo en sentido estricto el montaje de Sancho, pero casi. El de 'El Brujo' si lo es y, de nuevo, se examina para superar una prueba exigente.
«Esta obra -'El evangelio de San Juan'- no se ha hecho nunca en el teatro y menos en forma de monólogo. Mis ganas por interpretarla son indescriptibles, y más en Mérida», confirmó el actor cordobés en la presentación de un trabajo que se estrena esta noche y tendrá continuidad hasta el próximo domingo en la capital autonómica.
'El Evangelio de San Juan', una obsesión de un Rafael Álvarez empeñado en reivindicar el poder absoluto de las palabras, cierra un trilogía del propio intérprete que abrió con 'San Francisco, juglar de Dios' y 'Los misterios de El Quijote'. «Versan sobre temas que han dejado una fuerte huella sobre la memoria y la imaginación colectiva. Insisten de forma especial en la fuerza viva de la palabra hablada frente a la tradición de la palabra escrita y su ascendente en el teatro», explica El Brujo.
El estudio de la obra de Darío Fo, premio Nobel de Literatura y rey de la sátira teatral, ha ejercido una influencia «decisiva», reconoce, en el desarrollo de esos montajes y en su visión conjunta como trilogía teatral.
En la obra, el actor oriundo de Lucena se enfunda la túnica de juglar, no de cura. «Esto no es un sermón o contar el texto sagrado como si se estuviera en una iglesia», concreta.
Los otros tres evangelios reconocidos por la Iglesia cuentan la vida de Jesús de Nazaret y de sus peregrinaciones y actuaciones, mientras que éste, fechado posteriormente, trata de descifrar «un significado simbólico, un sentido oculto y esotérico en el devenir de la vida de Jesús y en esos acontecimientos».
'El Evangelio de San Juan' está escrito de manera telegráfica, esquemática y caótica para que nosotros pongamos todo lo demás», enfatiza el intérprete, que apuesta por el simbolismo y las metáforas que abundan en este texto sagrado para contar «los misterios del hombre».
Rafael Álvarez, en el plano teórico, ve el texto «como una extrovertida ceremonia popular con la frescura y espontaneidad que le confiere al teatro, la risa y la sensualidad del contacto inmediato con el público, pero con cierto aire de exaltación mística».
Soledad musical
'El Brujo' avanza que el montaje, en el que estará sólo en el escenario del Teatro Romano escoltado por cuatro músicos, el público «interconectará» con el actor porque hará de coro a través de la repetición sistemática de una frase que va marcando la evolución del espectáculo. Aquí la música jugará un papel protagonista, no secundario. «Ha sido creada en complicidad con la historia. Busca el ritmo en el relato con el tambor, la viola, el saxo...», concluye.
'El Brujo' aparece en 'El Evangelio de San Juan' como un «aedo» o un poeta que transmite el misterio de la vida a la gente, tercia Francisco Suárez, director del Festival de Mérida, quien, como admitió en la rueda de prensa el propio actor, tuvo al principio sus reparos sobre la propuesta que se representará bajo el paraguas cultural del Festival de Mérida.
Convencido Suárez de la idoneidad del espectáculo para el escaparate de Mérida, el director del Festival explicó que Álvarez hablará desde la belleza de la palabra, ya que «es una obra de arte que presenta metáforas bellísimas» y «nos explicará también el misterio y la unión que hay con lo cósmico, la realidad y el hombre, o lo que entiende San Juan sobre ello».
Mientras, el alcalde de Mérida, Ángel Calle, está feliz por la presencia de 'El Brujo'. «Cuando viene a la ciudad, el Teatro se llena de emeritenses», y, por tanto, indicó que es «la mejor inversión» que se puede hacer desde el punto de vista de la «rentabilidad teatral», ya que es «una garantía de éxito».
Historia
Rafael Álvarez pisa por tercera vez el escenario del Teatro Romano. En el año 1996 protagonizó la comedia 'Anfitrión', de Plauto, con excelentes resultados. Hasta que llegó Héctor Alterio con 'Yo, Claudio', ese espectáculo de 'El Brujo' era la obra más vista en el Festival emeritense ya que disfrutó de 2.200 espectadores de media en los nueve días que estuvo en cartel, según el servicio de documentación del propio Festival.
Un año antes, en 1995, el actor andaluz afincado en Madrid interpretó otra comedia, 'La dulce Casina', también de Plauto, adaptada por José Luis Alonso de Santos, en la que también estuvieron, entre otros, Berta Labarga, María José Norte, Fernando Chinarro, Fernando Ransanz, Laura Cárdenas y Marisa Porcel.
Ahora, con 'El Evangelio de San Juan', le llega, de nuevo, el reto de triunfar en el Festival de Mérida. Rafael Álvarez Jiménez tiene desde 2002 la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, la máxima distinción del Ministerio de Cultura. Además, ha recibido numerosos premios por parte de la crítica pero, sobre todo, goza de la aprobación y simpatía de un público fiel. Un público para el que 'El Brujo' se erige en su narrador de historias, en su portavoz de sentimientos. Desde hoy y hasta el domingo es su turno.