Viraje de fondo

Forcadell rectifica ante el Supremo el discurso oficial del independentismo catalán y deja en evidencia a Puigdemont

El magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llanera dictó ayer prisión eludible bajo fianza de 150.000 euros de la presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, que ingresó anoche en Alcalá Meco. Además, concedió siete días de plazo a los otros cuatro miembros de la Mesa de la Cámara señalados por la Fiscalía para depositar 25.000 euros cada uno y evitar así su ingreso en la cárcel. Tras tomar declaración a los encausados, el juez dictó un auto en el que tiene en cuenta que todos los investigados optaron por responder a las preguntas de la acusación pública, renunciaron a cualquier actuación futura al margen del marco constitucional e insistieron en que la declaración de independencia del 27 de octubre era simbólica y no pretendía tener valor jurídico alguno. Se da la circunstancia de que el abogado de Forcadell es el mismo que representó y representa a Oriol Junqueras ante la Audiencia Nacional. Ayer se asistió a mucho más que a un cambio de estrategia procesal respecto a la actitud mostrada por los integrantes destituidos del Gobierno de Puigdemont. Se asistió a un verdadero viraje político, aunque fuese en una aproximación obligada a la realidad. Si Forcadell admite que la declaración de independencia fue testimonial no se entiende qué hace Puigdemont reclamándose el legítimo presidente de la Generalitat republicana e insistiendo en que sigue al timón de Cataluña desde su autoexilio en Bélgica. Ello, mientras se empeña en personarse como líder independentista ante las elecciones del 21-D. Ayer se produjo un cambio del lado de quienes hasta el 27 de octubre y más tarde se mostraban en plena sintonía a la hora de acompasar las decisiones de la Generalitat con la tramitación parlamentaria de la ruta ilegal aprobada el 6 y 7 de septiembre. La pugna entre la pretendida legitimidad secesionista y la legalidad constitucional ha permitido que se obviara cualquier debate en el secesionismo. Pero la confrontación con la Justicia, por una parte, y la ineludible comparecencia a las urnas en un mes y medio, por la otra, han acabado deshilachando la aparente unidad independentista; como no podía ser de otra forma en una sociedad plural. Previsiblemente Forcadell recuperará la libertad en las próximas horas. Puigdemont y los consejeros que le acompañan deberían regresar inmediatamente y renunciar a un simulacro que acaba burlándose más de los suyos que del Estado de Derecho.

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