Previsión y coordinación

Miles de ciudadanos quedaron atrapados en la carretera durante horas por la falta de ambas para afrontar el temporal

La modernidad y la altura tecnológica de un país se manifiestan mediante la capacidad de afrontar con soltura las contrariedades, de responder a las agresiones de la naturaleza, de proteger a los ciudadanos ante cualquier eventualidad. Y aquí, como acaba de verse, cuando nos sorprenden inclemencias meteorológicas invernales que ni siquiera son excepcionales, lo más probable es que nos veamos presos de la incompetencia, de la imprevisión o de la falta de reflejos. La borrasca que mantuvo la noche del sábado a unos 4.000 vehículos y a sus ocupantes inmovilizados en la autopista de peaje AP-6 durante hasta 13 horas sin agua, sin víveres y sin posibilidad de aprovisionarse de carburante había sido perfectamente prevista, en todos sus extremos, por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Pues bien: ni la concesionaria de aquella vía, que es Iberpistas, dispuso los medios para mantener transitable la vía, ni la Dirección General de Tráfico tomó las debidas precauciones, ya que aunque insiste en que había avisado a los conductores a través de los paneles informativos desde días antes no hubo suficiente coordinación ni se restringió o cortó el acceso a la autopista hasta que actuaran las máquinas quitanieves. Finalmente, tuvo que ser la Unidad Militar de Emergencias la que resolvió el problema, tras desplazarse desde sus bases a la zona conflictiva. Varios miles de ciudadanos han pasado algo más que un mal trago, pero todos los españoles hemos sentido la inseguridad que produce la incapacidad del Estado para afrontar a tiempo la adversidad. El Ministerio de Fomento ha abierto un expediente informativo a la concesionaria y dará explicaciones en el Congreso. En 2009, un hecho parecido con una fuerte nevada que obligó a cerrar el aeropuerto de Barajas, con Magdalena Álvarez al frente del Ministerio de Fomento, provocó un huracán político, y el líder de la oposición pidió entonces la dimisión de la ministra. Es triste ver ahora que ocho años más tarde poco hemos aprendido.

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