Iglesias y Montero avisan de que también dimitirán si la participación en su consulta es baja

Iglesias y Montero, tras anunciar que consultarían a las bases su decisión de comprar un chalé en Galapagar. / Efe

El líder de Podemos evita fijar la línea que separa el éxito del fracaso aunque consideraría «espectacular» alcanzar los 128.000 apoyos que le reafirmaron en Vistalegre II como secretario general

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Pablo Iglesias eleva su apuesta. No sólo abandonará la política junto a Irene Montero si pierden la consulta a las bases que el secretario general se ha visto obligado a convocar para acallar las críticas por la compra de un chalet valorado en 600.000 euros. El líder de Podemos avanzó este miércoles que también enfilará la puerta de salida si la participación en la votación no alcanza un nivel mínimo. «Una afluencia baja -consideró- sería un fracaso y nos obligaría a dimitir y una participación alta sería un éxito, independientemente de si los inscritos nos dicen que sigamos o que renunciemos».

¿Cuál es la línea que separa el éxito del fracaso? Iglesias no la fijó. Sí confió en que el proceso sea similar al de Vistalegre II, donde 128.000 inscritos, el 28% del censo, respaldaron su reelección como jefe del partido. En el caso de los órganos de dirección se llegó hasta los 155.000 sufragios. Alcanzar esas cifras sería «espectacular», apuntó hoy el secretario general.

A la hora de medir la participación entra en juego un problema que Podemos no ha logrado solventar desde sus orígenes, la distinción entre los inscritos en su registro que participan de forma activa en el día a día del partido y los que no. El futuro de Iglesias y Montero está en manos e 487.772 personas, que son las que estaban registradas hasta el pasado viernes, un día antes de que el secretario general convocase la consulta. Pero, según los cálculos de la Secretario de Organización, el número de militantes activos es 158.452. La duda está en cuál de las dos cifras usará la dirección podemista para calcular el porcentaje final de participación.

Podemos no aclaró este miércoles si, tal y como ha hecho en otras ocasiones, dará detalles del avance de la participación mientras se desarrolla la votación. Tampoco señaló si la cúpula del partido tendrá acceso a esta información y si, en caso afirmativo, Iglesias pudo conocer los primeros datos antes de redoblar su órdago ante la militancia.

'Kichi' responde a Monedero

Mientras los inscritos votan, la guerra interna en Podemos se recrudece. José María González, 'Kichi', se ha convertido en uno de los protagonistas desde que el pasado viernes reivindicó que, a diferencia de Iglesias, vive y vivirá en «un piso de currela». Este miércoles lo volvió a ser a cuenta de su cruce de declaraciones con Juan Carlos Monedero, quien el lunes cargó contra los anticapitalistas, corriente a la que pertenece el alcalde de Cádiz. El cofundador, firme defensor de Iglesias, censuró que la corriente más a la izquierda de la formación «calle cuando un alcalde suyo -'Kichi'- vende armas a la dictadura de Arabia Saudí o cuando se condecora una virgen».

Iglesias, en perfecta sintonía con Monedero, recordó hoy en la cadena Ser con tono de amargura que él respaldo al regidor gaditano en las polémicas apuntadas por Monedero, y lo hizo pese a mantener ciertas reservas. En cualquier caso, el líder de Podemos reconoció que 'Kichi' «tiene todo el derecho del mundo a escribir cartas, a votar para que tengan que dimitir o a pedir que se vote para que dimitan».

El alcalde, a su vez, se defendió a través de una carta abierta en la que reconoce haber podido caer en contradicciones con sus opinión sobre el trabajo militar en los astilleros de Cádiz o con la condecoración de una virgen, pero, añade, nunca se ha movido para beneficio propio. A Monedero le reprocha que diga de él que vende armas a Arabia Saudí, «como si tuviera un arsenal en el Ayuntamiento o en mi casa de 40 metros cuadrados».

Sánchez avisa a Iglesias

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha criticado que el de Podemos, Pablo Iglesias, «descargue» sobre toda su organización la decisión de si debe dimitir por haber comprado un chalé de más de 600.000 euros: «Las dimisiones, si se tienen que consultar, se consultan con la almohada», le ha dicho.

Sánchez, que ha recordado que él ha dimitido dos veces -como secretario general del PSOE y como diputado-, ha señalado que entiende que los procesos de asunción de responsabilidades políticas son «muy difíciles», pero que hay que «asumirlos en primera persona» y que la militancia «no tiene que ser juez, tiene que ser testigo».

«Entiendo que los procesos de dimisión, de asunción de responsabilidades políticas son muy difíciles, pero al final se tienen que asumir en primera persona y si se tienen que consultar, se consultan con la almohada, pero desde luego no se puede descargar toda esa decisión en una organización», ha afirmado.

Tras apuntar que él vive en la misma casa que antes de ser secretario general del PSOE y que espera seguir viviendo en ella «durante mucho tiempo», Sánchez ha reivindicado su dimisión en 2016 como un «ejercicio de coherencia que reconcilió al PSOE con capas electorales progresistas» que, en su opinión, precisamente era eso lo que demandaban.

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