La investigación del crimen de la gijonesa Paz Fernández se centra en un conocido

Saco con piedras que ayer extrajeron los buzos de la Guardia Civil del interior del embalse de Arbón, en las proximidades del lugar en el que se localizó el cadáver. / DAVID SUÁREZ

La autopsia confirma que la mujer de 43 años fue asesinada. Tenía fracturas en el cráneo y hematomas en el cuello

D. S. FUENTE / R. MUÑIZ / O. SUÁREZ Navia / oviedo / gijón
Jueves, 8 marzo 2018, 12:20

Paz Fernández Borrego murió el día de su desaparición como consecuencia de las graves fracturas que le provocaron en el cráneo con un objeto contundente. La autopsia practicada en la mañana de ayer al cadáver de la mujer de 43 años confirmó las sospechas de la Guardia Civil: fue asesinada. La investigación de la Benemérita avanza y se centra en un conocido de la víctima, sobre el que ya recaían las sospechas antes de que el martes apareciese el cuerpo flotando en el embalse de Arbón, a unos diez kilómetros de Navia, donde el 13 de febrero se le perdió la pista a esta gijonesa, que deja dos hijos.

Los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal no solo apreciaron fracturas a nivel craneal, también hematomas en el cuello. El cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición, lo que ha llevado a los encargados de la investigación a determinar que el cadáver fue arrojado al agua horas después de la desaparición de la mujer, si bien no salió a flote hasta el martes. Esta tesis se sustenta además en el hecho de que el piragüista que encontró los restos mortales había estado el domingo en el embalse y había pasado con su embarcación por el mismo lugar sin que notase nada extraño.

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Los agentes tratan ahora de determinar si una bolsa cargada con piedras que ayer fue recuperada del fondo del embalse por los buzos del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) guarda relación con el episodio violento. Una de las hipótesis que baraja el Instituto Armado es que pudiera tratarse de un lastre que el autor del crimen ató el cuerpo para evitar que flotase en la superficie. Este extremo está aún en fase de investigación, ya que el mismo lugar sirve de embarcadero, por lo que también podría tratarse de un amarre para las lanchas.

Secreto de sumario

La investigación se encuentra bajo secreto de sumario en el juzgado de Luarca, a donde pertenece el partido judicial de Navia, localidad en la que desapareció Paz y donde la familia interpuesto la denuncia.

Los allegados de la víctima se encuentran «consternados» por el fatal desenlace tras 21 días de desesperada búsqueda por el occidente asturiano, a donde ella solía desplazarse con frecuencia porque allí tenía numerosas amistades y residía un hombre con el que había mantenido una estrecha relación hasta meses antes.

El coche de la víctima fue encontrado en las proximidades del Hospital de Jarrio y su perro, del que nunca se separaba, apareció vagando por las calles de Navia al día siguiente de que se le perdiese la pista al salir de un hostal en que había reservado una noche de alojamiento y en el que había dejado sus pertenencias. No llegó a dormir allí, pese a que dejó sus pertenencias con la intención de regresar a pasar la noche. Al parecer, era la segunda vez que Paz Fernández Borrego se alojaba en ese establecimiento.

Según los testimonios recabados por la Guardia Civil entre los vecinos de Navia, la mujer fue vista la noche antes de desaparecer con un hombre al que los agentes ya habrían identificado. Estuvieron en varios establecimientos del centro de la localidad. Lo último que se sabe de ella es que la última señal de su teléfono móvil fue recogida por una antena cercana a Busmargalí, un paraje boscoso a unos ocho kilómetros de Navia. A partir de ese momento se le pierde totalmente el rastro.

Los datos de las antenas de dispositivos móvil están siendo clave en las investigaciones y podrían ser el elemento determinante para que los trabajos avancen y se produzca la detención que espera la familia de la víctima para resolver los muchos interrogantes que aún permanecen en el aire sobre el desgraciado episodio vivido por esta vecina del barrio gijonés de Nuevo Roces, separada y que tenía dos hijos, una de seis años y otro mayor de edad.

El hecho de que la Guardia Civil tuviese vigilado al principal sospechoso del crimen habría descartado que este caso tuviese relación con la desaparición de las otras dos mujeres en Asturias.

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