Identidades asesinas

Resulta que citando genealogía, Hernando Orellana Pizarro, descendiente del conquistador, y presidente de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, tenía más sangre catalana que el simpatizante de ERC que reivindicaba su identidad nacional

JOSÉ MARCELO MURIELMiembro Club Senior

Aunque el título de este artículo pueda parecer una afirmación exagerada, es en realidad el título de un interesante libro escrito por el premio Princesa de Asturias de las Letras 2010, Amin Maalouf. Libanés afincado en Francia desde su juventud, ha experimentado en sus carnes la experiencia de pertenecer siempre a las minorías en los distintos países en los que habitó: de familia Cristiana en el Líbano, libanés en Turquía, árabe en Francia, etc.

'Identidades Asesinas' es una denuncia apasionada de la locura que incita a los hombres a matarse entre sí en el nombre de una etnia, lengua o religión. Una locura que recorre el mundo de hoy desde Líbano, tierra natal del autor, hasta Siria, Afganistán, desde Ruanda y Burundi hasta Yugoslavia, sin olvidar la Europa que navega entre la creación de una casa común y el resurgir de identidades locales en países como el Reino Unido, Bélgica o España.

Cuando a Maalouf se le pregunta si se siente más libanés o más francés él responde que por igual: «Lo que me hace ser yo mismo y no otro -dice Maalouf- es que estoy a caballo entre dos países, entre dos o tres lenguas, entre varias tradiciones culturales. Esa es mi identidad...» «¿Sería acaso más sincero si amputara de mi una parte de lo que soy?».

Este relato me ha traído a la memoria una curiosa experiencia vivida en Trujillo durante la celebración de un encuentro de los responsables de Medio Ambiente de las empresas del Grupo Total en la península Ibérica, celebrado hace unos años.

Como las reuniones tuvieron lugar en la casa palacio de los Cervantes Barrantes, perteneciente a la Fundación Obra Pía de los Pizarro, tuvimos la ocasión de contar, en la comida de cierre, con la presencia del presidente de dicha fundación Don Hernando Orellana Pizarro con el que compartimos a los postres una animada conversación en la que también participó el representante de Medio Ambiente de la empresa del grupo situada en Palamós (Gerona).

Por descontado salió el tema del nacionalismo catalán, que por entonces se mantenía aún en términos de revindicar solo mayores competencias.

En la conversación el representante de Palamós expuso lo fundamentado de unas reivindicaciones que estaban sustentadas por la existencia de una identidad nacional distinta a la española, corroborada, según él, por fuertes razones históricas. En un momento de la conversación Hernando le preguntó sobre sus ascendientes familiares, los cuales se extendían muy pronto a antepasados provenientes de distintas regiones de España.

Una vez puesto de manifiesto el carácter totalmente mestizo del convencido catalanista, Don Hernando comentó que él, por razones de su responsabilidad, conocía todo el árbol genealógico de su familia desde el siglo XVI hasta nuestros días y comenzó a mencionar sus antepasados catalanes en los distintos momento de estos cuatros siglos, resultó que el descendiente de Francisco de Pizarro tenía mas sangre catalana que el simpatizante de ERC. El propio catalinista quedó totalmente sorprendido de esta incuestionable prueba de que España es eso, una amalgama de convivencia de personas procedentes de toda su geografía, y por tanto enriquecida por ese intercambio que debemos preservar.

De ambas experiencias se desprende una cuestión a la que deberíamos dar una clara respuesta: Siendo España, y el mundo, un crisol de culturas religiones y razas en el que no existen las identidades puras y diferenciadas, ¿Por qué ese afán de algunos de intentar reducir a una única parte de su persona la compleja realidad de su existencia?. Actitud que genera siempre la injusta discriminación del supuesto diferente.

El imparable proceso de globalización que vivimos ha venido a reactivar la necesidad de los individuos de sentirse arropados por una tribu que les proteja de lo desconocido. Es, como lo que el psicoanalista alemán Erich Fromm, denominó: 'Miedo a la Libertad', este es otro libro premonitorio que también viene muy a cuento en los avatares en el que nos vemos envueltos en la actualidad.

'Identidades Asesinas' es un canto al ciudadano frente a la tribu, una llamada a la tolerancia. Recomendaría que fuera de obligada lectura en todos los colegios de España (Cataluña incluida, por supuesto) .

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