Gobernar en precario

La incompatibilidad de Ciudadanos con el PNV para los presupuestos obliga a Rajoy a decidirse entre prórroga o elecciones

El anuncio de Ciudadanos declarando «congelado» el acuerdo de investidura que mantuvo a Rajoy en la Presidencia del Gobierno por su inacción en la corrupción, sumado a la renuencia del PNV a secundar los Presupuestos de 2018, llevó ayer al ministro de Hacienda a advertir de que la legislatura podría prolongarse a base de decretos que acompañen la prórroga presupuestaria. Un supuesto que conduciría a un recrudecimiento de la pugna de ‘todos contra todos’ en que se ha convertido la vida parlamentaria, donde priman las pulsiones partidarias sobre el bien común. Ningún grupo político está interesado en facilitarle las cosas al PP de Rajoy. Ningún grupo político expresa temor a que el presidente se decida a disolver las cámaras. Bien porque estén dispuestos a concurrir de nuevo a las urnas, bien porque estén confiados en que Rajoy nunca arrojará la toalla convocando elecciones. Pero más allá de las cábalas sobre la duración de la legislatura, y de la eventualidad de que haya alguna formación proclive a una pronta confrontación electoral, nadie puede discutir que siempre es mejor la aprobación de nuevos Presupuestos. Y, más que nadie, es algo que debe tener claro el Gobierno cuando aspira a la aprobación del techo de gasto para 2019. En demasiadas ocasiones, la carencia de una mayoría absoluta conduce al Gobierno minoritario de turno a transferir a los grupos de la oposición la responsabilidad de su estabilidad. Ocurre en todos los ámbitos institucionales. Ocurre ahora con el Gobierno del PP, como si la investidura de Rajoy le concediera patente para reclamar el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PSOE durante años. Corresponde al Ejecutivo procurarse los apoyos que precise su programa de acción, integrando aquellas propuestas que formulen los demás grupos parlamentarios. La demanda de Ciudadanos respecto a la rebaja del IRPF y a la homologación salarial de Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía con Ertzaintza y Mossos requeriría, cuando menos, una respuesta por parte del Gobierno. Pero la manifiesta incompatibilidad que el partido de Albert Rivera muestra respecto a la concurrencia con el PNV en un posible acuerdo presupuestario condena al Gobierno de Rajoy a una de dos: o hace efectiva su advertencia de prórroga presupuestaria a base de decretos o procede a la convocatoria de nuevas elecciones. Lo que no tiene sentido alguno es gobernar en precario pretendiendo a toda costa hacer de la necesidad virtud.

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