Esperando los Presupuestos

La prórroga de las cuentas públicas complica las reformas y el Gobierno ha de aplicarse en lograr suficientes apoyos

Los Presupuestos Generales del Estado de 2017 (con un pequeño descuento por partidas que finalizaron el pasado ejercicio) se prorrogaron automáticamente ayer. En esta ocasión, las negociaciones se aplazaron por el conflicto catalán y las elecciones autonómicas del 21-D, si bien Mariano Rajoy ha declarado que a su juicio los resultados de esta consulta, que han supuesto el paso del PP al grupo mixto en el Parlament, no influirán en las negociaciones. El Gobierno cuenta con el apoyo del PP y de Ciudadanos y confía en lograr el del PNV, UPN, Foro Asturias, Coalición Canaria y Nueva Canarias, con los que acordó ya algunos aspectos de los Presupuestos de 2018, tras haber obtenido ya con su respaldo el visto bueno al techo de gasto no financiero. En todo caso, el acuerdo dependerá seguramente de cómo se desarrollen los acontecimientos en Cataluña. La prórroga de los Presupuestos no es inocua ya que, evidentemente, no podrán cumplirse las reformas de diversa índole que ya se habían anunciado y/o pactado. Así, de momento, no subirán los salarios de los funcionarios, ni se implantará el plan de estabilización de interinos, que alcanzaría a 250.000 de ellos en tres años. Tampoco será posible rebajar el IRPF según lo acordado con Ciudadanos para que los trabajadores con menos de 14.000 euros anuales de ingresos dejaran de pagar por este concepto (el límite actual son 12.000 euros); y tampoco entrarán en vigor las prometidas ayudas para guardería, ni el aumento de los permisos de paternidad a cinco semanas, ni se materializarán los resultados de la negociación para equiparar los sueldos de Guardia Civil y Policía Nacional a los autonómicos. En la misma línea, en tanto no se aprueben los Presupuestos 2018, las comunidades autónomas recibirán las mismas partidas que en 2017 aunque haya más ingresos, el IVA del cine no se reducirá del 21 al 10% como había prometido el Gobierno, ni se introducirá la partida para financiar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género –aunque hay acuerdo–. La lista es aún más larga. Es difícil que la opinión pública entienda que las instituciones políticas, por desidia o por intereses particulares, aplacen diversos logros que beneficiarían a mucha gente. Si hay voluntad de acuerdo, sería razonable lograrlo sin más retraso. Y si no la hay, hagan los partidos lo que tengan que hacer para buscar una fórmula de gobernabilidad. La demora injustificada es inadmisible.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos