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El Gobierno desliga la corrupción del «pasado» de un acuerdo de investidura para el «futuro»

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Soraya Sáenz de Santamaría. / Javier Lizón (Efe) I Atlas

  • Sáenz de Santamaría descarta que el caso Gürtel pueda perjudicar la reelección de Rajoy y defiende que la "gobernabilidad" del país está por encima de los procesos judiciales

La vicepresidenta en funciones ha asumido esta mañana el argumentario del PP. El partido y el Gobierno tratan de hacer ver que el caso Gürtel que se juzga en la Audiencia Nacional encierra hechos de un pasado muy lejano, de “hace bastantes años”, y que, por lo tanto, no debería perjudicar a Mariano Rajoy en su reto de conservar la Moncloa. “Estamos hablando de dar estabilidad y la gobernabilidad a los españoles y eso está por encima de los procesos que, por cierto, distintos partidos políticos tienen abiertos en distintos tribunales en nuestro país”, ha abogado Soraya Sáenz de Santamaría.

Los populares sitúan en los 90, en la era de José María Aznar, los supuestos tejemanejes de la trama de Francisco Correa sometida al escrutinio del tribunal. El objetivo último es el de salvar a Rajoy de la quema en un relato en el que se establece que cuando el presidente tomó las riendas del partido cortó toda relación con los ahora acusados.

Poco importan las responsabilidades anteriores que el jefe del Ejecutivo pudiera tener en la formación o su relación con el extesorero Luis Bárcenas, también en el banquillo. “Nos corresponde mantener lo que el presidente del Gobierno dejó muy claro y muy sentado en algunas de las comparecencias parlamentarias que ha tenido sobre este asunto, que han sido muchas”, ha defendido Sáenz de Santamaría evocando la intervención de Rajoy en el Senado en agosto de 2013 en la que reconoció el “error” de confiar en Bárcenas.

Ahora, el Ejecutivo cree que es el momento de adoptar medidas conjuntas contra la corrupción y desbloquear la situación política sin que los escándalos que se juzgan interfieran en la investidura. “No creo que los distintos procesos judiciales que tenemos abiertos los partidos, porque por desgracia la corrupción es una preocupación en nuestro país, puedan inmiscuirse en un proceso en el que discutimos cómo damos estabilidad al futuro de los españoles”, ha argumentando tras dejar claro que la Gürtel actuó “en los 90” y el Gobierno debe conformarse en “2016, 2017”.

Además, Sáenz de Santamaría se niega a valorar “las estrategias de defensa o acusación”. Muchos menos desde “la mesa” del Consejo de Ministros.