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«Pagamos todo el rescate que se negoció por mi hermana en México»

María Villar.
María Villar. / EC
  • La familia de la española María Villar desmiente que se entregara a sus captores sólo una mínima parte del dinero exigido antes de su asesinato

La familia de la joven española María Villar Galaz, de 39 años, secuestrada y asesinada en México, cumplió con las exigencias establecidas por sus secuestradores para su liberación, pero no sirvió para nada. «Pagamos el rescate que se nos pidió, les dimos lo que se negoció, ni más ni menos», confirmó ayer a El Correo una de las tres hermanas de la víctima, que negó con estas palabras la información difundida a lo largo de todo el día de ayer, en la que se indicaba que sólo llegó a abonarse una mínima parte, 3.000 de los 90.000 euros supuestamente exigidos.

La familiar de la malograda ejecutiva vasca, sobrina del presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, reprochó asimismo al ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, por haber difundido la muerte de su hermana, cuando la familia aún creía que se estaba negociando con los secuestradores. «Probablemente no lo haya hecho con mala intención, pero es una falta de respeto total y absoluta. A nadie le gusta enterarse así de semejante noticia», protestó.

María Villar era, según la definió su hermana, una chica «excepcional, muy inteligente». Los padres de la víctima, ya mayores, están destrozados, «fatal». «Mi madre está muy mal», explicó.

El crimen conocido hace dos días comenzó a gestarse sobre las nueve de la noche del martes 13. La sobrina de Ángel María Villar acababa de reunirse con un cliente en las oficinas que IBM dispone en el barrio de Santa Fe, uno de los centros de negocios de Ciudad de México; y cuando terminó decidió volver a casa. Tomó un taxi en un centro comercial muy cercano llamado El Patio. Estaba convencida de que era un vehículo oficial, pero se equivocó.

La carrera de media hora que debía llevarle hasta El Polanco, la exclusiva zona residencial al noroeste de la capital donde residía, se truncó nada más subirse al automóvil. ¿Cómo no pudo darse cuenta de que no era un coche bueno? «Es muy fácil confundirse, porque los ‘piratas’ los pintan que parezcan legales; no descubres que son falsos hasta que estás dentro», explicó a este periódico la periodista Olivia Ogam, editora del portal digital ‘Nueva Mujer’. «Cuando ves que no tienen distintivos, ni placas, ni taxímetro ni tantas otras cosas, ya es tarde».

La reportera asegura que en Ciudad de México «salir a la calle en taxi es una actividad de alto riesgo». La población ha solicitado al Gobierno que adopte medidas para evitar los abusos, asaltos y violaciones que sufren las mujeres con este tipo de vehículos al margen de la ley. El Ejecutivo de Enrique Peña Nieto ha tomado «algunas medidas para intentar poner freno a la situación, pero se han mostrado insuficientes. El caso de María da prueba de ello».

Aunque aún quedan muchos aspectos por conocerse sobre cómo se sucedieron los acontecimientos, parece que sus captores le dijeron que contactara con algún familiar para informar de la situación. Llamó a su marido, Cristiano Do Vale –con el que llegó a México en 2012–, y le explicó que estaba siendo víctima de un secuestro.

Los raptores, entretanto, llevaron a su víctima a varias entidades financieras para extraer de sus cajeros automáticos todo el dinero posible. Al día siguiente, el miércoles 14 de septiembre, volvieron a comunicarse con la familia de la secuestrada para pedirles esta vez el pago de un rescate. Según la versión oficial difundida, los criminales valoraron la vida de la mujer en dos millones de pesos, unos 90.000 euros. Actuaron como representantes de la familia Cristiano Do Vale y un primo, Gorka Villar, que se pusieron en manos de la Embajada española y se desplazaron al país americano.

Con una bolsa en la cabeza

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, que difundió la noticia, prefirió no dar cifras sobre las exigencias de los secuestradores, ni sobre lo que finalmente se pagó, aunque la Procuraduría General de la República habló ayer de que se habían abonado un total de 3.000 euros (3.300 dólares), que no fueron suficientes para los captores. La familia, como se dice al principio de esta información, niega este extremo. «Estábamos esperando que su liberación fuera cuestión de tiempo y que estuviera libre y sana. Por desgracia, no ha sido así» explicó el ministro desde Nueva York.

El cuerpo sin vida de María Villar fue hallado en un riachuelo de Santiago Tianguistenco –un pequeño poblado situado a 65 kilómetros de la ciudad–, el jueves de la semana pasada, aunque su identificación llevó algún día más. El cadáver estaba maniatado y con una bolsa en la cabeza, que según los investigadores revela que murió por asfixia. No había más signos de violencia. El cuerpo iba a ser repatriado hoy, aunque puede retrasarse su llegada al aeropuerto de Loiu por los trámites legales.