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La fórmula de Rita Barberá

La decisión del Tribunal Supremo de investigar a Rita Barberá por la presunta financiación irregular del PP de Valencia ha llevado a la exalcaldesa a darse de baja del partido -atendiendo al parecer a una petición de su dirección- mientras anuncia que permanecerá en su escaño del Senado. La respuesta de Barberá a la situación que atraviesa ante la Justicia puede satisfacer el mínimo que necesitaban los populares y Rajoy. Ahora podrán alegar que está fuera del partido y que legalmente no pueden reclamarle el escaño. Una fórmula que en todo o en parte se ha utilizado para sacudirse las responsabilidades partidarias ante numerosos casos de supuesta o flagrante corrupción. La formación de la que se trata no se hace cargo de lo sucedido ni de los efectos judiciales mediante una sencilla operación quirúrgica como es retirar el carné de militante -a poder ser por propia voluntad- a quien esté notoriamente señalado por un asunto de corrupción política. Los argumentos que Rita Barberá ofreció ayer en un comunicado revelan, en su contradicción, la naturaleza de su movimiento. Dice Barberá que abandona el partido para no perjudicarle y para proceder libremente en su defensa. Exactamente las mismas razones podrían haberla llevado a renunciar al escaño en el Senado: no perjudicar a la Cámara alta -y por extensión a las instituciones- recuperando la libertad plena y la dignidad personal al renunciar al aforamiento para su defensa. Barberá denuncia que ha visto afectada la presunción de inocencia, e invoca la Constitución y hasta la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero no deja de ser curioso que se aferre a su acta de senadora, aduciendo que «de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad», sin que haga lo propio con el mantenimiento de su pertenencia al PP. Todo invita a pensar que se trata de una componenda. El PP se libra del lastre que le suponía la exalcaldesa de Valencia, de entrada para un posible nuevo intento de investidura de Mariano Rajoy, y Rita Barberá mantiene un escaño senatorial que no es exactamente suyo al haberlo obtenido por designación del Parlamento de la Comunidad Valenciana.