Hoy

Explicaciones sin dilación

La designación primero y la retirada después de José Manuel Soria como candidato de España a una de las direcciones ejecutivas del Banco Mundial exigían explicaciones inmediatas por parte del Gobierno. Explicaciones que han tardado demasiado y que Luis de Guindos deberá ofrecer hoy en la Comisión de Economía del Congreso siempre y cuando los grupos parlamentarios sean capaces de obligarle a responder, sin rodeos ni elusiones, a las cuatro cuestiones que suscita el caso. A qué procedimiento se refiere el Gobierno para insistir en que Soria fue nominado tras un concurso de méritos; si fue el propio Soria quien se presentó a ese supuesto concurso o fue el Gobierno quien lo incluyó entre los candidatos; si es verdad -según declaró el exministro por escrito- que renunció a ser propuesto para el cargo en el Banco Mundial porque el Ministerio de Economía le indicó que desistiera del intento, y si las responsabilidades sobre lo acaecido terminan en la actuación del titular de Economía o conciernen también al presidente en funciones. El Ejecutivo Rajoy, enredado en un mar de contradicciones al respecto, ha encontrado en la dilación de la comparecencia parlamentaria de Luis de Guindos la causa que reconcilia los empeños de la Moncloa y de Génova: defender al Gobierno en funciones frente a una oposición que sigue, inevitablemente, actuando en funciones. Ello ha comprometido el proceder de la presidenta de la Cámara baja, Ana Pastor, al admitir que la resolución favorable de la Mesa del Congreso a la comparecencia en pleno del ministro señalado como responsable último del nombramiento frustrado de Soria se someta a la decisión del Gobierno de que, si acaso, compareciera ante la Comisión de Economía. Lo que ha dejado en evidencia la cerrazón con la que el PP de Rajoy trajina los asuntos que atañen a su ejecutoria. La diatriba sobre si la depuración política de responsabilidades debía darse en pleno o en comisión resulta secundaria, dado que lo importante es que se produzca cuanto antes. Pero Mariano Rajoy no puede mostrarse de nuevo sorprendido por el desgaste que esta manera de actuar supone para sus aspiraciones inmediatas cuando daña la credibilidad de las instituciones.