Hoy

Prueba de esfuerzo

La investidura fallida de Mariano Rajoy dio paso a un tiempo muerto ante la proximidad de los comicios autonómicos en Galicia y Euskadi, en los que las tres primeras formaciones -PP, PSOE y Podemos- esperan encontrar argumentos para resituarse de cara a la gobernación del país. La decisión lógica del Rey de no convocar de nuevo una ronda de consultas con los grupos parlamentarios ha contribuido a conferir a la cita con las urnas del próximo 25 de septiembre en esas dos comunidades la facultad de deshacer el embrollo nacional. Lo cual no significa que los electores vascos y gallegos sientan ser la clave de bóveda de la gobernabilidad en España. De hecho los líderes que se están desplazando al País Vasco y a Galicia durante la campaña no parecen esforzarse en emplazar a sus ciudadanos a que clarifiquen con su voto el signo del próximo ejecutivo nacional o eviten unas terceras elecciones. Qué decir de las formaciones implantadas únicamente en una u otra comunidad, abiertamente reacias a que la política general española condicione el desarrollo de sus respectivas elecciones autonómicas. Evidentemente no se trata de que el recuento del 25 de septiembre pueda suponer un vuelco en la situación política. Pero el equilibrio es tan inestable, el 'empate parlamentario' responde a tal cúmulo de circunstancias y actitudes, que bastaría no ya una mínima modificación en la correlación de fuerzas sino en la idea que cada partido se haga de la misma para decantar la coyuntura en un sentido u otro. De ahí que la atención se fije en los resultados que obtengan los socialistas gallegos y vascos. No tanto por que vayan a evaluar en las autonómicas la gestión de Pedro Sánchez como por que podrían acotar su margen de maniobra inmediata. Solo la eventualidad de que el PP de Núñez Feijóo se quede por debajo de la mayoría absoluta podría devolver al país al momento postelectoral de las locales y autonómicas de 2015, concediendo carta de naturaleza a los esfuerzos para que Rajoy no sea reelegido. De lo contrario, perderá autoridad todo empeño por seguir sorteando un segundo intento de investidura del candidato popular aun a coste de terceras elecciones. Aunque el gran error que cometen las tres primeras formaciones consiste precisamente en darse un respiro a cuenta de las elecciones gallegas y vascas para eludir de nuevo sus responsabilidades.