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Soria, renuncia obligada

La renuncia del exministro José Manuel Soria al puesto al que aspiraba en el Banco Mundial y para el que había sido propuesto por la comisión correspondiente del ministerio de Economía corrobora la improcedencia de promover para un cargo en un organismo internacional a quien cesó como titular de Industria tras ocultar reiteradamente la verdad sobre su presencia en sociedades situadas en distintos paraísos fiscales. La decisión de Soria echa por tierra los argumentos esgrimidos por Luis de Guindos, María Dolores de Cospedal y el propio presidente en funciones, Mariano Rajoy, defendiendo como normal y hasta ineludible que el Ejecutivo español propusiera al Banco Mundial la candidatura del exministro para una de sus direcciones generales. El Gobierno hizo pública la iniciativa inmediatamente después de que el Congreso le negara su confianza a Rajoy en la segunda votación del trámite de investidura. Con ello añadía una tercera causa de reprobación al hecho de recolocar políticamente a quien, a todas luces, había sido invitado a abandonar el Consejo de Ministros y al hecho de hacerlo además estando en funciones. Durante la etapa Rajoy ninguna actuación ensombrecida por la corrupción ha suscitado mayor descontento y críticas en el seno del PP que la promoción de Soria. La secuencia de declaraciones desde que en la noche del viernes se conociera la designación refleja primero desconcierto, un cierre de filas sobrevenido después y el alivio final porque el propio Soria haya permitido a los populares deshacerse de la impostura. Pero la osadía del candidato a director general en el Banco Mundial al postularse o aceptar la compensación a su renuncia al Ministerio el pasado abril y el desparpajo con que Rajoy ofreció o avaló tal promoción han sido el último ejemplo de la insensibilidad y la indiferencia que los dirigentes del PP venían mostrando frente a los casos de corrupción y a las irregularidades que les concernían. Sobre todo al percatarse de que a pesar de los escándalos seguían siendo la fuerza más votada, soslayando que tanto su pérdida de votos como sus dificultades para el acuerdo con los demás partidos tienen mucho que ver con la interminable sucesión de corruptelas, algunas de las cuales están a punto de ser enjuiciadas. Este segundo episodio del 'caso Soria' ha aflorado aquello que Rajoy creía enterrado por los votos a su favor. Ha puesto en valor los votos en contra que ponen en entredicho su capacidad para asegurar la gobernabilidad del país.