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Un legionario deberá pagar 222.414 euros a otro por dejar su mano inútil en un ejercicio militar

  • El acusado debía comprobar durante un ejercicio militar que un mortero no contenía granadas, sin embargo se equivocó y la munición acabó impactando contra la mano de su compañero

El Tribunal Supremo ha elevado a 222.414 euros la indemnización que un legionario deberá pagar a un cabo del Ejército por causarle heridas de gravedad en su mano izquierda, equivalentes a su amputación. El acusado debía comprobar durante un ejercicio militar que un mortero no contenía granadas, sin embargo se equivocó y la munición acabó impactando contra la mano de su compañero.

La Sala de lo Penal confirma la condena a tres meses y un día de prisión que un tribunal militar impuso a Y.E. por un delito contra la eficacia del servicio, aunque considera incorrecta la indemnización de 161.270 euros fijada y la aumenta a 222.414 euros, declarando la responsabilidad civil subsidiaria del Estado.

Según la sentencia, los dos militares se encontraban haciendo un ejercicio con mortero el 17 de octubre de 2011. El acusado debía comprobar que la granada había salido del arma, sin embargo gritó "tubo libre" sin cerciorarse plenamente de que había sido así.

Se olvidó de poner el seguro

Después, Yusef El Mousaoui, "excediéndose de sus funciones y sin que nadie se lo ordenase", accionó la palanca de disparo del mortero, lo que produjo la percusión de la granada que salió disparada y en su trayectoria impactó en la mano y el antebrazo de otro cabo, que a su vez había omitido su obligación de poner el seguro del arma.

Este cabo fue evacuado con heridas de gravedad al servicio de urgencias del Hospital de Torrecárcenas (Almería) y se le diagnosticó "mano catastrófica", lo que equivale a la amputación, además de pérdida de movilidad de muñeca, codo y trastorno por estrés postraumático. El Ministerio de Defensa le reconoció el pase a la situación de retiro con una discapacidad del 56%.

La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Francisco Menchén, defiende que el tribunal de instancia no llegó a ninguna valoración "ilógica, irracional o arbitraria", tuvo en cuenta pruebas suficientes y el acusado no ha sufrido indefensión. Los magistrados añaden que el acusado actuó de manera imprudente y no actuó con el cuidado debido en el manejo de armas de fuego.