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Aparatoso salto a la valla con gran violencia por parte de agentes e inmigrantes

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La policía marroquí hostiga a los seis inmigrantes que se encontraban encaramados a la valla de Melilla después de un nuevo intento de entrada a la ciudad autonóma / Efe

  • Los inmigrantes quemaron algunas de sus ropas en señal de protesta y los agentes de ambos países golpearon con brutalidad al grupo de subsaharianos que quedó encaramado a la valla

  • La Guardia Civil tiró de una patada a un inmigrante de lo alto de la valla y volvió a impedir a la prensa hacer su trabajo

Melilla ha vivido la tercera noche seguida de saltos al perímetro fronterizo que la separa de Marruecos. Después de que ayer lo intentaran unos 600 y el pasado martes casi un millar, esta mañana unos 200 inmigrantes lograba llevar al vallado en la zona comprendida entre el paso aduanero de Barrio Chino y el aeropuerto para poco después de las 07:10 horas de la mañana protagonizar un nuevo intento de entrada.

Según testigos, algunos inmigrantes lograban entrar a Melilla y salían a la carrera escondiéndose entre las casas, aunque la Delegación del Gobierno asegura que tan sólo un joven ha conseguido pisar suelo europeo y ya está acogido en las dependencias del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla.

Un grupo grande quedaba corriendo en la zona entre vallas y una veintena conseguía encaramarse al vallado.

Algunos inmigrantes, de los que quedaban enganchados en la alambrada, quemaron algunas de sus ropas en señal de protesta ante la violencia policial. Agentes de los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil conseguían neutralizar los fuegos con extintores.

Desde España se han pasado al lado marroquí escaleras extensibles para permitir a las fuerzas auxiliares magrebíes subirse a lo alto del vallado. Una vez allí, en colaboración con los agentes españoles, las fuerzas marroquíes han conseguido, con gran violencia y dando golpes a discreción, que el grupo de inmigrantes desistiera en su intento de permanecer en lo alto del vallado. Incluso uno de los inmigrantes ha sido desenganchado de la valla de una patada, dada por parte de un agente español, cayendo el subsahariano al suelo desde una altura de cuatro metros.

Las ambulancias marroquíes han atendido a una decena de subsaharianos con grandes cortes y contusiones de consideración, teniendo que trasladar a algunos de ellos al Hospital Provincial Hassani de Nador.

Tras casi dos horas encaramados en el vallado, los subsaharianos han sido llevados en volandas por agentes de la Guardia Civil y entregados a las fuerzas marroquíes.

Una vez más, la Benemérita no ha permitido a los periodistas acceder a la zona del salto y no ha dejado grabar ni tomar imágenes llegando a denunciar a algunos compañeros y a amenazar a otros.