«No solo pierdes un trabajo; también tu estabilidad económica y mental»

Seve, Lola, Luisa, Jessica y Jeny. :: BRÍGIDO/
Seve, Lola, Luisa, Jessica y Jeny. :: BRÍGIDO

Cinco de los 23 trabajadores de Abeto que no han sido subrogados por el Ayuntamiento cuentan su situación actual

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

Jessica, Lola, Jeny, Seve y Luisa. Ellas son cinco mujeres. Y hasta el pasado 9 de abril trabajaban como limpiadoras de colegios de Mérida contratadas por la empresa Abeto. A día de hoy, las cinco también tienen en común que se han quedado en paro. No han sido subrogadas por el Ayuntamiento al pasar este servicio, de nuevo, a manos municipales.

Jessica es madre soltera y tiene una niña de siete años. Habitualmente limpiaba el colegio Federico García Lorca y llevaba en la empresa 6 años. «Mi situación actual es bastante mala. De estar trabajando y tener tu vida medio resuelta a quedarte en la calle... Esto para mí es como una pesadilla. Me levanto por la mañana y es como si no me despertara de un mal sueño. Y yo tiro hacia adelante pensando en mi hija, porque no tengo ayuda de nadie».

Jeny también llevaba en Abeto 6 años. Habitualmente limpiaba el colegio Giner de los Ríos. Lo suyo es vocacional. Dice que siempre ha trabajado en la limpieza porque es algo que le gusta. Fue una de las primeras en enterarse de la noticia de que iban a prescindir de ellas, por lo que tuvo la dura labor de comunicársela al resto de compañeros. «Esto nos ha caído como un jarro de agua fría. Nadie se lo podía esperar».

Todas coinciden en que echan mucho de menos a los niños y profesores de los colegios que limpiaban

Ella está casada y tiene dos niños y, como las demás, trabaja por necesidad «no solo económica, sino también personal. No solo pierdes tu puesto de trabajo, sino tu rutina diaria de levantarte y tener una vida y una estabilidad económica y mental. Y eso nos lo han cortado de una semana a otra, sin aviso previo».

Seve tiene 54 años y también es de las veteranas en la empresa. Llevaba 6 años trabajando en ella. Últimamente limpiaba el colegio Juan XXIII. «Durante el tiempo en que he estado he desarrollado mi labor a la perfección. No ha habido nunca ningún problema ni ninguna queja. Como el resto de mis compañeras, he defendido mi trabajo lo mejor que he sabido y he podido».

Lola tiene 51 años, está divorciada y tiene un hijo. Llevaba cuatro años en la empresa y alternaba la limpieza de colegios con centros sociales. El de limpiadora es el único sueldo que entraba en su casa. «Te piensas que tu vida está hecha y de momento te encuentras en la calle...», lamenta.

«La noticia nos cayó de un día para otro. Y una de las cosas que más rabia nos da es que ahora nos echen a la calle y entren en nuestro lugar personas que no conocen este trabajo, cuando nosotras ya sabíamos perfectamente lo que teníamos que hacer», insisten todas, que también dejan claro que no tienen nada en contra de los nuevos contratados.

Pero si hay una cosa que realmente les duele y van a echar muchísimo de menos, según coinciden todas, es a las personas con las que se relacionaban todos los días en los colegios donde iban a limpiar. Tanto niños, como profesores, como padres... Confiesan que ya se sentían parte de esa comunidad educativa y que siempre se han llevado muy bien con todos. «Para ellos tampoco ha sido nada fácil que nos hayamos ido. Están bastante indignados y afectados y les ha costado mucho despedirse de nosotras», indica Seve, que recuerda con emoción a 'sus' niños y profesores.

Luchan todos juntos

Tras el shock de los primeros días, han comprendido que la tristeza no les va a llevar a nada bueno. Así que se han puesto en marcha, todos juntos, para conseguir de nuevo volver a su empleo. Se han asesorado de abogados laboralistas, de sindicatos, de gente que sabe sobre temas legales relacionados con su situación y dicen que están decididas a luchar por lo que es suyo. Sus casos los lleva en la actualidad el despacho de abogados OpenLaw.

Aseguran que tanto el alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, la portavoz municipal, Carmen Yáñez, y la delegada de Personal, Mercedes Carmona, se han puesto en contacto con ellas. «No han animado a denunciar. Y nos han dicho que si el juzgado nos da la razón, pues que nos readmitirán. Nosotras estamos completamente seguras de que la tenemos y que vamos a recuperar nuestros puestos de trabajo. Y por eso vamos a luchar por nuestros intereses y sin ir en contra de nadie».

Todas coinciden en que se sienten muy apoyadas por Abeto y aseguran que la empresa siempre se ha portado muy bien con ellas. «Nuestro jefe siempre se ha preocupado por nosotras. Y también ahora sigue haciéndolo».

Estas son cinco de las 23 historias de hombres y mujeres que desde el día 9 ya no trabajan con Abeto, empresa que hasta ese día se encargaba del servicio de limpieza de edificios públicos y con la que el Ayuntamiento ha finalizado su contrato.

El equipo de gobierno asegura que la legislación sólo le permite subrogar a 22 trabajadores de Abeto, ya que tres están jubilados. El resto de los trabajadores necesarios para prestar el servicio accederán desde la bolsa de limpiador que se creó el pasado año.

Estas condiciones están recogidas en el contrato firmado en 2012 con Abeto en el momento que se externalizó la prestación del servicio. «El pliego de condiciones y el contrato recogen que, en caso de remunicipalización, el personal que salió del Consistorio sería el mismo que podría volver a su puesto en el Ayuntamiento, con las mismas condiciones y categoría laboral».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos