Una maqueta de tren de altura

Ángel Cid muestra la maqueta ferroviaria instalada en su casa en Mérida. :: BRÍGIDO/
Ángel Cid muestra la maqueta ferroviaria instalada en su casa en Mérida. :: BRÍGIDO

Ángel Cid lleva más de treinta años dedicado al modelismo ferroviario | La composición cuenta con nueve circuitos independientes con 150 metros de vías que permiten circular hasta 18 convoyes a la vez

JUAN SORIANO MÉRIDA.

El AVE ya circula por Extremadura, aunque sea en miniatura. Es uno de los trenes que se puede contemplar en la maqueta de Ángel Cid, un emeritense aficionado al modelismo ferroviario que lleva más de treinta años dedicando tiempo y dinero a su gran afición.

La maqueta ocupa seis metros cuadrados, pero la habitación en la que se encuentra se ha quedado pequeña. De ahí que cuente con cuatro niveles de altura, con estructuras que se van superponiendo, lo que da juego para la recreación de nuevas escenas. De hecho, ya trabaja para ganar aún más altura.

Ángel Cid, ingeniero de la Delegación Municipal de Urbanismo, señala que su afición le viene de familia. Nieto, hijo y también yerno de ferroviarios, su padre era jefe de estación, por lo que de pequeño residió en casas de Renfe de Montijo, Proserpina y Mérida, en un contacto directo con los trenes.

Tras estudiar ingeniería aprovechó sus conocimientos para centrarse en una afición que ya había arrancado de niño. Empezó con Ibertren, una marca española pionera en el modelismo ferroviario, y en la actualidad compra piezas que proceden incluso de Alemania.

El resultado es una maqueta que cuenta con 150 metros de vía y diez estaciones. Dispone de nueve circuitos independientes, lo que permite la circulación de hasta 18 trenes al mismo tiempo. Pero posee máquinas para realizar hasta 25 composiciones diferentes.

Uno de los méritos de Ángel Cid es que trabaja con una escala más pequeña de la habitual, lo que supone más trabajo pero permite incluir más circuitos y escenas. Su última incorporación ha sido una maqueta del Tren Español Rápido (TER), una máquina que estuvo en servicio entre 1965 y mediados de los 90. También destaca una feria, un teleférico, una mina de carbón con un tren de carga y todo el sistema eléctrico, con servicio de alumbrado incluido. Asimismo, llama la atención la estación central, en medio de una ciudad, y otra terminal subterránea.

El futuro es digitalizar

Cid señala que el principal enemigo de estas elaboraciones es el polvo, ya que puede afectar a las vías y perjudicar la carga eléctrica necesaria para que los trenes circulen. Por eso señala que este tipo de modelos necesitan un mantenimiento continuado.

Como indica, estas composiciones son muy delicadas, lo que explica que en la actualidad no pueda permanecer abierta al público la maqueta del museo ferroviario de Mérida, que fue donada por José Simón y se encuentra en la sede de la Uned. «Es una maravilla», afirma Ángel Cid, quien espera que algún día se pueda reparar.

Su próximo reto será digitalizar su maqueta, puramente artesanal. De esa forma, los trenes contarán con un chip que permitirá su control a través del ordenador mediante un programa informático. Aunque pierda parte del encanto del manejo manual, considera necesario sumarse a los nuevos tiempos y, como sucede con los trenes, adoptar las mejoras tecnológicas.

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