La comarca inglesa que compite por la azucarera con Mérida se opone al proyecto

Alrededores de Harrogate, con una base militar al fondo. En la foto, detalle de las informaciones recogidas por la prensa local./HOY
Alrededores de Harrogate, con una base militar al fondo. En la foto, detalle de las informaciones recogidas por la prensa local. / HOY

Más de 2.000 personas que viven en las aldeas que rodean la zona en la que se instalaría la fábrica se muestran en contra

Tania Agúndez
TANIA AGÚNDEZBadajoz

La opción inglesa que maneja el grupo Al-Khaleej Sugar para instalar su nueva planta en Europa se tambalea. La compañía dubaití, propietaria de la mayor fábrica de azúcar del mundo, duda entre abrir una nueva planta en Harrogate (Reino Unido) o hacerlo en Mérida. Sin embargo, el proyecto en esa primera ubicación ha sufrido un nuevo revés. Además de la disputa sobre el precio de la tierra, la promotora se ha encontrado de frente con la oposición social, ya que un gran número de habitantes de la zona se ha mostrado en contra de esta iniciativa.

Harrogate, enclavada en el noreste de Inglaterra, es una localidad con tradición remolachera pero allí no convencen los planes de Al-Khaleej de abrir una nueva planta de azúcar. Los vecinos de las aldeas cercanas a la localización que baraja el grupo de Emiratos Árabes se están movilizando en contra de la propuesta. Bajo el lema ‘Stop the beet factory’ (‘Parar la fábrica de remolacha’) han generado un movimiento que ya cuenta con el apoyo de más de 2.000 personas además de parlamentarios locales como Andrew Jones y Nigel Adams. También tienen el respaldo de algunos concejales locales.

Aunque los promotores insisten en que construir la planta en ese lugar conllevaría un «gran impulso» a la economía rural de la zona, los residentes cuestionan la viabilidad del plan y han mostrado su preocupación por el impacto que traería consigo como el aumento del tráfico o las consecuencias medioambientales. La prensa local se ha hecho eco del malestar social expresado por la comunidad.

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Paul Gill, portavoz de ese movimiento, explica en conversación con HOY que el grupo lo integran muchos agricultores, ya que se trata de una comunidad rural. Se oponen principalmente a la ubicación elegida para implantar la fábrica. El posible emplazamiento de la azucarera en Harrogate se fija al lado de una incineradora de residuos, junto a una autovía. «El sitio tiene buenos enlaces de tráfico, pero no se encuentra en el centro del área de cultivo de la remolacha», comenta.

La parcela está en pleno campo abierto y no es un área industrial. Gill señala que la planta, compuesta por cuatro silos de 80 metros de altura, ocuparía el espacio unos 130 campos de fútbol. Por esta razón, los vecinos temen que pueda producir un grave impacto visual, paisajístico y medioambiental, ya que afectaría a la flora y fauna del lugar. En las inmediaciones se encuentra el castillo Allerton, por lo que también aluden a que generaría un efecto negativo sobre el patrimonio histórico y el turismo. Además, han mostrado su preocupación por el aumento de tráfico que pasaría por la zona tras la apertura de esta fábrica, principalmente camiones pesados. «Causaría atascos y aumentaría la contaminación», apunta Gill.

En la web que da difusión a esta campaña también destacan que la azucarera generará un olor desagradable durante el proceso, hedor que ya sufrieron cuando estaba en funcionamiento la planta de York.

Los impulsores de este movimiento recuerdan que en York, la capital del condado de Yorkshire del Norte (donde se encuentra Harrogate), British Sugar tuvo una planta transformadora de remolacha que cerró hace una década porque «no era económicamente rentable y el lugar no era el apropiado», sostienen en la web.

La comunidad que respalda la campaña en rechazo a la instalación de la azucarera en Gran Bretaña ha recogido firmas, ha organizado varias asambleas y se han reunido con representantes de Al-Khaleej para conocer el proyecto en profundidad. Han desarrollado, además, varias iniciativas para recaudar fondos con los que sufragar las acciones que están llevando a cabo para impedir la apertura de la fábrica.

Según recogen publicaciones locales como Harrogate Advertiser o The Yorkshire Post, los organizadores trabajan para conseguir 10.000 libras esterlinas con las que cubrir los gastos para poder luchar contra esos planes.

Según las últimas informaciones que maneja el colectivo, este grupo habría ganado el pulso al grupo dubaití, que habría optado por abandonar la idea de instalar la planta en Gran Bretaña. «No está cumpliendo con el calendario original que manejaba para solicitar los permisos de instalación, motivos por los que creemos que el promotor ha decidido construir la planta en otro lugar», manifiestan en su página web. Sin embargo, todavía no dan por ganada la batalla. «Aún no podemos afirmar que la campaña ha sido un éxito. Continuaremos observando la situación y ejerciendo presión con el fin de hacer todo lo posible para detener este proyecto», añaden.

La otra opción que baraja el grupo Al-Khaleej es Mérida, donde los trámites para la instalación de la planta se han facilitado al máximo y el proceso sigue avanzando. La iniciativa ya ha recibido la declaración de impacto ambiental (DIA) por parte de la Junta de Extremadura, que también aprueba el proyecto de reparcelación de Expacio Mérida, donde se plantea la fábrica. Además, cuenta con beneficios fiscales concedidos por el Ayuntamiento de la capital autonómica como en el pago de los impuestos de construcción, Bienes Inmuebles y Actividades Económicas.

En Extremadura ha sido Ecologistas en Acción el colectivo que ha alertado del impacto medioambiental y paisajístico que tendría esta planta en Mérida por la cantidad de agua residuales así como la contaminación atmosférica y los malos olores que generaría.

La movilización social en contra de la planta no es el único hándicap con el que se ha topado el grupo Al-Khaleej en suelo británico. Esta cuestión se suma a la disputa sobre el precio de la tierra, que también hace peligrar la planta.

En noviembre de 2017, el periódico Harrogate Advertiser informaba sobre el acuerdo de venta de las tierras para la instalación de la fábrica, dando por hecho que el Condado de North Yorkshire dio su aprobación para establecer el precio por la operación. Los vecinos, en cambio, se quejaban de que no se había tenido en cuenta que se daría explotación industrial a un suelo agrícola.

Según ese mismo diario, los planes de venta no se habrían completado, algo que confirmó hace unos días la publicación agra-net.com de Reino Unido, que aseguraba que el proyecto de Al Khaleej «podrían morir» por ese conflicto. 

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