La Casa del Anfiteatro tendrá pasarelas y nuevos recursos museográficos

Vista del interior de la Casa del Anfiteatro, que espera poder abrirse en 2019. :: j. m. romero/
Vista del interior de la Casa del Anfiteatro, que espera poder abrirse en 2019. :: j. m. romero

El Consorcio trabaja en un proyecto de adecuación integral para reabrirla al público en 2019

M. Ángeles Morcillo
M. ÁNGELES MORCILLOMérida

La esperada apertura del recinto de la Casa del Anfiteatro de Mérida, una vez que se han resueltos los problemas técnicos que sufría la cubierta desde hace años, está pendiente de un proyecto de adecuación integral.

Como paso previo y necesario, el Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida asegura a HOY que está a punto de finalizar el proyecto de adecuación integral. Este servirá para acondicionar este recinto monumental y ponerlo a punto para su reapertura al público lo antes posible, aunque no se cree que sea antes de 2019.

Los departamentos de arqueología, documentación, conservación y adecuación museográfica del Consorcio de Mérida, junto con la arquitecta María López, están en proceso de culminar un proyecto de adecuación integral para la Casa del Anfiteatro. Un trabajo que, entre otros aspectos, contempla tareas como la recogida y canalización de las aguas de lluvia, la unificación del cerramiento, la limpieza y consolidación de mosaicos y pinturas y la instalación de pasarelas y recursos museográficos. Pero dado el elevado coste del proyecto total, éstas y otras acciones se llevarán a cabo a través de diversas fases de intervención.

De todas formas, desde el Consorcio se priorizará la apertura de este recinto, que permitirá a emeritenses y turistas volver a disfrutar de este espacio arqueológico, considerado fundamental en la visita al conjunto monumental de Mérida, tanto por los mosaicos que conserva como por su cercanía al recinto del Teatro y el Anfiteatro.

La obra de la cubierta de la Casa del Anfiteatro comenzó a finales de 2010. Desde entonces el recinto permanece cerrado al público.

La actuación tenía un plazo de ejecución de 28 meses, pero la aparición de unos restos arqueológicos obligó a modificar el proyecto.

En octubre de 2013, en la recta final de la obra, la cubierta se hundió parcialmente porque no era capaz de evacuar el agua de lluvia.

Se apreció que la modificación de la estructura para tapar los restos aparecidos no se había hecho correctamente. Tras los arreglos pertinentes, la actuación se dio por terminada en 2015, pero el Consorcio apreció unas deficiencias que tenían que ser corregidas. La intervención recibió el visto bueno a comienzos de este año.

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