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Mantener el albergue de peregrinos de Mérida cuesta 5.000 euros al año

Dos peregrinos son atendidos a la entrada del albergue. :: j. m. romero
Dos peregrinos son atendidos a la entrada del albergue. :: j. m. romero
  • Lo atienden hospitaleros voluntarios coordinados por la asociación de Amigos del Camino de Santiago Vía de la Plata Camino Mozárabe

El Molino de Pan Caliente fue inaugurado como albergue de peregrinos del Camino de Santiago el 26 de diciembre del Año Santo compostelano de 2004 por el entonces alcalde de Mérida Pedro Acedo que, curiosamente, tuvo aquí su hogar con su familia durante su infancia. Ese día se hizo una ruta senderista y cicloturista en la que participaron diversas peñas de senderismo y de ciclismo de la ciudad.

Actualmente está atendido por hospitaleros voluntarios coordinados por la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Vía de la Plata-Camino Mozárabe de Mérida, que lo gestiona desde el año 2005. Su mantenimiento corre a cargo de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago, que en parte sufraga los costes con los donativos de los peregrinos. Así lo explica a este diario el presidente de esta asociación, Luis González.

Indica que en el albergue se pide un donativo de 6 euros, que ayudan a sufragar los gastos que supone mantener un edificio de estas características y sus servicios.

Explica González que los gastos de mantenimiento suelen variar en función de lo que haya que renovar, de las averías que surjan a diario o de los los aparatos que se estropeen (termo, ventiladores, calefactores, frigorífico, lavadora, microondas, etc.). Además, señala que todos los años se cambian de forma incondicional los colchones, las almohadas, las mosquiteras... Y hay que comprar también productos de limpieza, pagar el seguro, las desinfecciones que se hacen o arreglar desperfectos. «Hay años que los gastos de mantenimiento se acercan a los 5.000 euros», concluye González.

El albergue Molino de Pan Caliente está situado en la Avenida Fernández López a orillas del Guadiana. Es un viejo molino medieval, en un entorno excepcional desde el punto de vista paisajístico y medioambiental y está abierto durante todo el año.

Los servicios que ofrece están condicionados por su estructura arquitectónica. Así, permite tan solo tener los servicios imprescindibles: 18 camas en literas, una habitación para peregrinos enfermos, aseos con duchas, cocina, nevera y lavadora. La planta de abajo se habilita para guardar las bicicletas.

Indica González que en el albergue se puede solicitar la credencial para emprender el Camino de Santiago. También se puede obtener información en la Asociación de Amigos del Camino de Santiago (686551440).

El orden de acogida de los peregrinos es, en primer lugar, los enfermos; después los que caminan y por último los que peregrinan en bicicleta o con apoyos.

El albergue se suele abrir a partir de las 16 horas, pero siempre se puede llamar al hospitalero al teléfono 646216341 para poder acceder a él si no está abierto.

Explica González que la ocupación del albergue varía según la época del año. «En diciembre y enero hay veces que pasan un par de peregrinos al día. En cambio, en las estaciones intermedias, primavera y otoño, es cuando más afluencia de usuarios se registra, y muchos días se completa el aforo. De nuevo, en los meses de julio y agosto el calor hace que vuelva a bajar el número de peregrinos»

La procedencia de los usuarios de este edificio es muy diversa: abundan los alemanes, italianos, sudamericanos y por supuesto españoles de todas las Comunidades Autónomas, además de acudir a veces gente procedente de los países más exóticos del planeta. Basta ojear el libro de testimonios de los peregrinos para darse cuenta de esta diversidad de procedencias.

González también destaca que el edificio que acoge el albergue tiene dos importantes limitaciones. La primera de ellas es que, al ser un edificio protegido, alcanzar la climatización adecuada no es fácil. «Es preciso hacer un estudio técnico ad hoc para climatizar el edificio». Otras de las grandes trabas que tiene se debe a que, como cíclicamente las inundaciones que se producen en el Guadiana anegan la planta baja del albergue, esto imposibilita que se tenga más mobiliario de atención a los peregrinos».

Mérida, cruce de caminos

Mérida es uno de los lugares más atrayentes de la ruta jacobea. Muchos peregrinos deciden empezar el camino en Mérida. Otros, que vienen desde Andalucía, suelen llegar temprano para visitar la ciudad. La Vía de la Plata es hoy día una ruta jacobea recorrida por miles de peregrinos, atraídos por la diversidad paisajística de la tierra. En los últimos años el Proyecto Alba Plata ha recuperado parte del patrimonio arqueológico y cultural de la vieja calzada romana, con más de 2.000 años de historia, y ha señalizado el trazado tanto de la calzada romana como de los caminos alternativos.

Por otra parte, el Camino Mozárabe que viene de Málaga, Granada y Almería y llega a Mérida por Trujillanos, está señalizado con las flechas amarillas. La Vía de la Plata llega desde Torremejía y entra en Mérida por el Puente Romano.

Cuando el peregrino abandona la ciudad también son dos las alternativas las que se le ofrecen, con distintas señalizaciones. Ambas parten desde el Puente Romano sobre el Albarregas, junto al Acueducto de los Milagros. Si se siguen las flechas amarillas se sale de la ciudad por la Avenida del Lago, y a través de un carril bici-senderista, con diversos descansaderos arbolados para caminantes. Se sigue después hasta la Presa de Proserpina.

Si se sigue la señalización de los hitos de Alba Plata, se sale de Mérida por la Avenida Vía de la Plata, y se sigue el trazado de la calzada romana.