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Padres de niños con trastornos autistas crean una asociación en Mérida

A la izquierda, Laly Parra, y a la derecha, María García, junto a otros padres de la asociación. :: j. m. romero
A la izquierda, Laly Parra, y a la derecha, María García, junto a otros padres de la asociación. :: j. m. romero
  • La integran diez familias que van a luchar por una de sus reivindicaciones, que es disponer en la ciudad de un aula TEA

María García tiene una niña de tres años y medio que tiene TEA, las siglas de Trastorno de Espectro del Autismo. Como María, hay varias familias en Mérida que se han unido y han decidido crear la asociación Emeritea, la primera en la ciudad de estas características que acoge a familiares y personas que sufren este trastorno. Lo más difícil ya lo han conseguido, que es hacerse visibles ante la sociedad y llamar la atención para que el resto de ciudadanos sepa que están ahí para ayudar a familiares y personas con TEA. Solo les faltan los últimos trámites burocráticos, como la confección de los estatutos, para convertirse, en una nueva asociación. En Badajoz es Apnaba y en Don Benito es Apnadobe.

Antes de formar la asociación, de la cual María es la presidenta, contactó con otras familias en su misma situación. Le sorprendió la masiva respuesta que obtuvo y comprobó que había más familias de las que esperaba que tenían niños con TEA. Una de las personas a las que conoció fue Laly Parra, que también tiene una niña de 6 años con TEA y que actualmente es la secretaria de la asociación, que ya la componen diez familias.

Desde entonces, María y Laly se han hecho casi inseparables y comparten vivencias, problemas, alegrías, retos y objetivos. Entre ellos persiguen tener un punto de encuentro, apoyo psicológico y, sobre todo formación. «La formación para las familias es fundamental para poder tratar de forma correcta a estos niños», indica María.

Otro de los retos para aumentar la calidad de vida de sus pequeñas y de los demás integrantes de la asociación es tener una garantía de futuro para tener cubiertas las necesidades de los niños, tanto a nivel educativo como de terapias ocupacionales.

Una de las primeras reivindicaciones es pedir un aula TEA en Mérida. María explica que esta es un aula de apoyo, de refuerzo. «Cada niño tiene sus habilidades y ahí las pueden desarrollar correctamente. Para formar un aula TEA se necesitan, al menos, tres niños y esta se podría abrir en cualquier colegio de Mérida que lo quiera hacer».

Explica también María que como el autismo es muy amplio es difícil de diagnosticar. Sobre todo en niños de entre los 3 y los 6 años. Como los pequeños están todavía por desarrollar pueden tener unos síntomas a los que no se les da importancia, porque no se sabe en qué fase del desarrollo está, y se encuentran sin diagnosticar. «De todas formas, si a un niño se le diagnostica rápido TEA y se comienza con terapia y tratamiento se consiguen muy buenos resultados, como en la actualidad está obteniendo mi niña, aunque también hay que tener en cuenta que la gran mayoría de estos niños tardan mucho en hablar».

Como por el momento no disponen de local, pues es otra de las cosas que van a solicitar al Ayuntamiento, se reúnen en la escuela de música de Pilar Vizcaíno, de la que tanto María como Laly hablan maravillas por lo que está haciendo por ellas y por sus hijas, que acuden a esta escuela de música.

TEA y cómo se detecta

El término Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) hace referencia a un conjunto amplio de condiciones que afectan al neurodesarrollo y al funcionamiento cerebral, dando lugar a dificultades en la comunicación e interacción social, así como en la flexibilidad del pensamiento y de la conducta.

Tiene un origen neurobiológico, acompaña a la persona a lo largo de toda su vida, aunque sus manifestaciones y necesidades cambian en función de las distintas etapas del desarrollo, y se presenta de manera distinta en cada caso. Por eso las necesidades individuales son muy heterogéneas

Por otra parte, afecta de manera fundamental a la esencia social del individuo y a su capacidad para responder adaptativamente a las exigencias de la vida cotidiana. Impacta no sólo en la persona, sino también en su familia y en la calidad de vida de todos sus miembros

Se requiere un abordaje integral de las necesidades de la persona, orientado a facilitar apoyos individualizados, especializados y basados en la evidencia científica que promuevan su calidad de vida.