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Rail Sider quiere poner de nuevo en marcha el Centro Logístico San Lázaro

Lugar donde se desarrollarían las operaciones del Centro Logístico San Lázaro. :: j. m. romero
Lugar donde se desarrollarían las operaciones del Centro Logístico San Lázaro. :: j. m. romero
  • Su director general, Pablo Antolín, pretende desarrollar la gestión en solitario, sin necesidad de que intervengan empresas públicas

Tres años después del anuncio de la puesta en marcha en Mérida del Centro Logístico San Lázaro desde la terminal de Adif en la estación de tren, que cerró el pasado mes de julio por baja actividad, hay una iniciativa privada que quiere poner de nuevo en funcionamiento este ambicioso proyecto.

Pablo Antolín, director general de Rail Sider, que fue uno de los últimos accionistas en entrar en el proyecto, con un 30% de la sociedad, también estuvo en una parte de lo que fracasó. Con este tiempo de por medio confiesa que ahora está convencido de que el modelo es válido pero sin la composición accionarial que tenía Desarrollo Logístico Extremeño. «Pensamos que la gestión la podemos desarrollar en solitario sin necesidad de que intervengan empresas públicas», declara a este diario. En pocas palabras, se consideran los impulsores de la continuación del proyecto.

Se da la circunstancia de que Antolín tenía la intención de presentar el proyecto la semana pasada en el marco de la Vinac en Almendralejo, el salón del vino y la aceituna. Pero no fue posible. Sorpresivamente, no asistió nadie al acto convocado. «Si las empresas piensan que esto no es un arma de competitividad para ellas, lo que queremos crear no tendrá ningún sentido».

Indica que las empresas, y la sociedad en general, tan solo se moviliza si es para protestar por las deficiencias o el retraso de infraestructuras en Extremadura, lo que hace de palanca para el desarrollo de la región. «Escudarse en esa falta de infraestructuras al final hace cómodos a todos. La falta de infraestructuras puede ser un inconveniente, pero no impide que se haga un desarrollo logístico y que permita ganar competitividad. Pero si la mentalidad es la queja, o considerar que el modelo que existe es suficiente y que cualquier otra iniciativa no es importante, puede hacer que nadie apueste por ello», declara.

Explica que la mentalidad de las empresas de ahorrar en costes está muy bien. Pero que ahorrar en costes en los procesos logísticos, si realmente se tiene una visión de futuro, pasa por la colaboración y otro tipo de logística. «Una logística colaborativa. Donde se pueda poner en manos de un operador el mayor número de cargas para conseguir el máximo ahorro en costes. Eso, que funciona en otros países, y que es ejemplo en muchos lugares de Europa como Francia, Alemania o Países Nórdicos, hace las empresas más competitivas».

El primer paso que Antolín dará para poner de nuevo en marcha este proyecto será reunirse con empresas e instituciones para explicarles cómo cree él que se puede desarrollar este modelo. «Si realmente queremos introducir una herramienta de competitividad para las empresas extremeñas y encuentro apoyo, lo haremos. Si no, no lo haremos».

Antolín dice que tienen un acuerdo para enlazar Mérida por tren con Lisboa y Madrid en 2017. «Eso ya está firmado. Tengo unas expectativas. Si no se cumplen en los próximos dos meses no lo pondremos en marcha».

Explica que para que los corredores ferroviarios funcionen es necesario que exista una masificación de envíos, y para que esto se dé debe haber una gran densidad industrial. Pero si esta no existe se puede hacer estableciendo centros de carga.

Así que los planes de Antolín pasan por poner en marcha el centro logístico con dos corredores ferroviarios: Mérida, Lisboa y Madrid y Mérida Algeciras.

Contenedores e inversión

Antolín calcula que, por ejemplo, un tren de Madrid a Lisboa podría costar entre los 30.000 y los 40.000 euros. Si la intención de este empresario es poner en circulación tres trenes a la semana, serían 120.000 euros, por 10 semanas, serían alrededor de 1.200.000 euros.

«Si yo pongo un corredor a funcionar y no cargo nada, en 10 semanas me cargo un millón de euros. Si encima mantengo la terminal abierta, que también tiene un coste, al final salimos perdiendo. Si pongo esos trenes a circular y nadie los utiliza, apaga y vámonos», declara.

Añade que su idea es mover en cada sentido entre 30 y 40 contenedores por tren. Si son tres trenes, serían unos 120 por semana. Y si son en los dos sentidos, unos 240 o 250. En conclusión, si son 50 semanas, serían unos 12.500 contenedores los que se moverían al año.

Los contenedores que transportarían estos trenes llevarían las mismas materias primas que las que se pensaron en sus inicios: tomate, aceite, mercancía paletizada...

Antolín deja claro que no pide dinero ni a las empresas ni a las instituciones, sino interés de las empresas de Mérida en invertir en este modelo de desarrollo logístico.