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El centro Padre Cristóbal solicita pisos para la integración de los transeúntes

Pedro Herrera, Catalina Alarcón y el alcalde. :: brígido
Pedro Herrera, Catalina Alarcón y el alcalde. :: brígido
  • Cuatro personas residen en una vivienda situada en Juan Canet y otros 28 lo hacen en las instalaciones colectivas cercanas a la estación

El Centro de Transeúntes Padre Cristóbal está lleno, y no porque haya aparecido el frío de repente. Casi siempre está al cien por cien de su capacidad. 32 plazas disponibles y 32 personas que lo ocupan en estos días. Hay que puntualizar que cuatro de ellas viven en un piso que el centro dispone en la calle Juan Canet. Las 28 restantes lo hacen en las instalaciones colectivas situadas al lado de la estación de tren de Mérida.

Con la estancia en este inmueble se consigue, o por lo menos se intenta, normalizar la vida de estas personas e integrarlas en la sociedad. Son gente que ya ha pasado por el centro y que con el paso del tiempo ha conseguido una cierta autonomía. «En estos pisos pueden dar el paso definitivo para la integración y para tener más posibilidades de salir adelante».

Así lo explica el director del programa de Personas sin Hogar de Cáritas, Pedro Herrera deja claro que no estaría de más disponer de algún inmueble más en Mérida, además del de la calle Juan Canet. Herrera recuerda que en Badajoz ya existen tres, uno en Suerte Saavedra, otro en el Gurugú, que es de mujeres, y otro en la calle Rincón Jiménez. Hace ya unos dos años que disponen de estos inmuebles. Dos de ellas son de Cáritas y otras dos son propiedad de la administración regional.

Ampliar el programa

«Queremos ampliar este programa, que va muy bien, pues quienes viven en estas viviendas lo hacen de forma autónoma. De todas formas, tienen a una persona que les acompaña, que les ayuda en los problemas que les puedan surgir. Quien tiene ingresos contribuye, y a quien no los tiene se le da una cantidad para que la aporte. Es comparable a una residencia de estudiantes, pero con otros fines, como consolidar la autonomía y la integración en el entorno».

Su petición de facilitar a las personas del centro más inmuebles en Mérida ha sido escuchada por el alcalde, Antonio Rodríguez Osuna, que ayer visitó las instalaciones del centro de acogida Padre Cristóbal, acompañado de la delegada de Servicios Sociales, Catalina Alarcón. Hicieron un recorrido por las distintas estancias para conocer el trabajo que desarrollan los voluntarios que ayudan a los necesitados que viven en el centro.

La situación de los usuarios del centro es de máxima exclusión. Normalmente son personas que no presentan un único problema, sino que son varios los que cargan en sus espaldas. «Es importante la ayuda de 24.000 euros del Ayuntamiento. Pero también es muy necesario incrementar la colaboración práctica para ayudar mejor a los necesitados a que puedan volver a una vida normalizada. Aparte del convenio económico hay que trabajar de forma conjunta para que a las personas derivadas de otros organismos se les haga un seguimiento de cómo evolucionan».

Resalta la ayuda que está prestando el comedor social a quienes disponen de pocos recursos y valora que las administraciones le presten atención a lugares como este, que atiende a gente tan especial. Todos ellos están atendidos por los voluntarios, que son parte imprescindible de este centro.